Managua. Un tiroteo y un incendio en Nicaragua, que dejaron este sábado al menos ocho personas fallecidas, rompieron una tregua alcanzada horas antes entre el presidente Daniel Ortega y grupos civiles, luego de dos meses de disturbios que han causado 170 muertos y cientos de heridos.

Ráfagas de rifles de asalto se escucharon durante la mañana y parecieron provenir de barricadas improvisadas cerca de la Universidad Politécnica de Nicaragua en Managua, que ha sido el epicentro de las protestas desde mediados de abril, según un fotógrafo de Reuters que estuvo cerca del lugar.

La violencia estalló horas después de que Ortega y líderes de grupos de la sociedad civil acordaran este viernes suspender todas las hostilidades y permitir una investigación internacional de los asesinatos ocurridos durante las protestas.

A pesar de los disturbios, ambas partes reanudaron este sábado las conversaciones para abordar la propuesta de la Iglesia Católica de anticipar elecciones generales e implementar reformas políticas.

Medios locales informaron que policías y hombres armados enmascarados favorables a Ortega habían disparado contra los manifestantes que custodiaban barricadas. La policía nacional atribuyó los disparos a los manifestantes y dijo en un comunicado que dos hombres habían muerto.

Un portavoz de la policía que fue contactado por teléfono se negó a hacer comentarios.

Investigadores de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Amnistía Internacional han condenado la represión del gobierno, y documentado el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía y las fuerzas gubernamentales.

En medio de los disturbios de este sábado en la mañana, el incendio de un edificio cerca de la universidad causó la muerte de seis personas, incluidos dos niños, dijo la policía en un comunicado. La televisión local mostró imágenes de bomberos que trasladaban a dos niños desde el edificio en llamas.

Los bomberos que combatían el incendio fueron atacados por "delincuentes encapuchados", dijo el comunicado de la policía. Agregó que se investigarían las causas del incendio.

José María Hernández, de 63 años, tío del dueño del inmueble, dijo que su sobrino fue unas de las personas que fallecieron por el fuego.

"Esto es una masacre, una barbarie. Estos policías cercaron la casa y la quemaron después de que mi sobrino se negó a que pusieran francotiradores en la azotea", dijo Hernández a Reuters afuera del inmueble, que todavía arrojaba espesas nubes de humo negro.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, que ha dado seguimiento a la violencia, dijo que al menos 170 personas murieron en las ocho semanas de enfrentamientos entre fuerzas a favor de Ortega armadas con rifles de asalto y pistolas y manifestantes armados con piedras, hondas y morteros caseros.

Los opositores exigen la renuncia del mandatario, un ex guerrillero izquierdista a quien sus críticos acusan de amañar elecciones, controlar los medios, manipular la justicia y querer instaurar una "dictadura familiar".

Ortega ha acusado a los manifestantes de intentar socavar la democracia en uno de los países más pobres de América.