Las autoridades aseguraron que el autor del ataque perpetrado en Las Vegas, que  dejó al menos 58 muertos y más de 500 heridos, tenía en su poder más de diez fusiles en la habitación del hotel desde donde abrió fuego.

En una breve alocución desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump denunció un acto que representa "el mal absoluto" y llamó a Estados Unidos a mantenerse unido y a orar. Pero no dijo ni una palabra sobre las armas de fuego.

A pesar de que la investigación recién comenzó, los adversarios demócratas del presidente estadounidense ya exigen, cualesquiera hayan sido las motivaciones del homicida, una modificación de la legislación sobre armas, tema que suscita virulentas pasiones en Estados Unidos.

Apoyado en la campaña electoral por la mayor organización estadounidense defensora del derecho a poseer armas de fuego, la National Rifle Association (NRA), Donald Trump siempre fue un feroz defensor de la Segunda Enmienda de la Constitución, objeto de ásperas discusiones sobre su interpretación, que estipula que no se puede atentar contra "el derecho del pueblo a tener y portar armas".

También fue contundente la influyente senadora Elizabeth Warren, quien subrayó en Twitter que "tragedias como la de Las Vegas han ocurrido demasiadas veces" en el país. "Necesitamos tener una conversación sobre cómo frenar la violencia con armas de fuego. Y necesitamos tenerla AHORA", escribió en su cuenta de la red social.

Algunas horas después del drama, su exrival demócrata, Hillary Clinton, pidió un debate de fondo sobre las armas. "Nuestra pena no es suficiente. Podemos y debemos dejar la política de lado, enfrentar a la NRA y trabajar juntos para intentar que esto no vuelva a ocurrir", escribió en Twitter.

"Siempre hay (personas que matan) con historias y motivaciones diferentes, su trágico elemento en común es tener armas poderosas", destacaba por su lado Ben Rhodes, exasesor de Barack Obama, quien intentó en vano que el Congreso legislara sobre el asunto.

La líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, envió hoy una carta al presidente de la Cámara, el republicano Paul Ryan, para pedirle crear una comisión sobre la violencia con arma de fuego y someter a votación el proyecto de ley "King-Thompson Background Check", presentado por primera vez en 2015 para mejorar el control sobre este tipo de armas.

"El comité bipartidista hará recomendaciones para evitar atroces tragedias como el tiroteo masivo en Las Vegas y para restaurar la confianza en la seguridad de nuestras comunidades", indicó la demócrata en un comunicado.

También fue contundente la influyente senadora Elizabeth Warren, quien subrayó en Twitter que "tragedias como la de Las Vegas han ocurrido demasiadas veces" en el país. "Necesitamos tener una conversación sobre cómo frenar la violencia con armas de fuego. Y necesitamos tenerla AHORA", escribió en su cuenta de la red social.

"Pensamientos y rezos no son suficiente. No cuando más madres y padres enterrarán a sus hijos esta semana y más hijos e hijas crecerán sin padres", agregó, en alusión a los mensajes de los líderes republicanos, que se limitan a dar el pésame a las víctimas pero no condenan la violencia por arma de fuego.

Masacre tras masacre, los demócratas no dejaron de intentar hacer más estricta la legislación sobre la venta de armas, pero los republicanos lograron hasta ahora actuar en bloque y oponerse a cualquier limitación.

Las encuestas de opinión indican que la mayoría de los estadounidenses son favorables a un endurecimiento de la legislación.

Otro de los senadores demócratas más relevantes, el excandidato de primarias Bernie Sanders, condenó la inacción del Congreso, controlado por los republicanos, sobre el control de las armas de fuego en el país.

"A la luz de la terrible tragedia en Las Vegas y de los tiroteos masivos a lo largo del país, debería estar claro para todos que tenemos que hacer todo lo que podamos para evitar que las armas caigan en las manos de gente que no debería tenerlas", indicó en un comunicado.

"Ya hace mucho tiempo que el Congreso tiene que actuar en materia de seguridad de armas para salvar vidas inocentes", agregó.

No es momento de debatir el tema. "Hay un momento y un lugar para el debate político, pero ahora es el momento de unirnos como país", dijo la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee, quien recordó que hay una investigación en marcha y "sería prematuro discutir política cuando no conocemos todos los hechos".

Huckabee dijo que lo ocurrido en Las Vegas fue "una tragedia indescriptible. Hoy es un día para consolar a los sobrevivientes y recordar a los que hemos perdido. Nuestros pensamientos y oraciones están con esas personas".

Sobre la conveniencia de una discusión sobre control de armas en el país, Huckabee dijo que "pienso que es algo de lo que podemos hablar en los próximos días y ver como podemos avanzar".

Sin embargo, afirmó que la ciudad de Chicago tiene "una de las más estrictas leyes de control de armas" y sin embargo registró casi 4.000 víctimas por armas de fuego en 2016.

"Cuando llegue el momento para que esa conversación ocurra, pienso que precisamos observar cosas que tengan un impacto real", dijo.

"Un amigo en la Casa Blanca". Donald Trump no ha dado hasta ahora ninguna señal de que fuera a cambiar su postura, que entusiasma a su base electoral más fiel.

"Tienen un auténtico amigo en la Casa Blanca (...). Ustedes me han apoyado, yo los voy a apoyar", declaraba 100 días después de su llegada al poder en una insólita comparecencia de un presidente en ejercicio ante la NRA.

Durante la campaña ya había ido lejos en su argumentación, cuando usó el contra ejemplo del régimen francés, muy restrictivo, afirmando que los atentados del 13 de noviembre en París no hubieran sido tan letales si la ley fuera diferente.

Para ganarse la simpatía de miles de miembros de la NRA, Trump recuerda regularmente que dos de sus hijos son socios de esa entidad desde hace años. "Tienen tantos fusiles y armas que a veces hasta yo estoy un poco preocupado", contó alguna vez entre risas.

El lunes de mañana el senador demócrata Chris Murphy, de Connecticut, donde en diciembre de 2012 tuvo lugar la masacre de la escuela de Sandy Hook, en Newtown, manifestó su enojo.

"Es sencillamente exasperante que mis colegas en el Congreso tengan tanto miedo a la industria de las armas que pretendan que no hay ninguna solución política a esta epidemia". "Es hora de que el Congreso se mueva y haga algo", agregó.