Buenos Aires. Sindicatos clave de Argentina realizaban el miércoles una huelga en reclamo de una baja de impuestos y acompañaban la protesta con un masivo acto frente a la sede del gobierno de Cristina Fernández, que enfrenta el mayor desafío político de su gestión desde las feroces protestas rurales del 2008.

El paro fue convocado por el líder camionero Hugo Moyano, que se convirtió en un poderoso opositor tras años de cercanía al gobierno y ahora reclama la baja del impuesto a las ganancias que, al no actualizarse por la inflación, grava los sueldos de una amplia franja de trabajadores.

Si bien la actividad del país no está paralizada, hay muchos contratiempos por la adhesión a la protesta de gremios de docentes, empleados estatales, pilotos y trabajadores portuarios, además de los camioneros, entre otros.

Con cientos de banderas de los distintos sindicatos, una multitud se congregó en el centro de Buenos Aires, obstruyendo varias avenidas importantes de la capital argentina, para marchar luego hacia la histórica Plaza de Mayo.

"Nos acusaron de extorsionadores y de golpistas; lo único que falta es que nos acusen de terroristas (...) Se trata de una movilización porque el objetivo es permitir la expresión de la voz de los trabajadores", señaló a medios locales Julio Piumato, secretario general de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación.

El Gobierno nacional no dispuso ningún operativo de seguridad para evitar disturbios, lo que despertó temores a que se produzcan incidentes.

El peronista Moyano, titular también de la Confederación General del Trabajo (CGT), la central sindical más importante del país, contará con el respaldo de numerosos gremios y organismos que reclaman un cambio en el gravamen que afecta principalmente a la clase media.

El sindicalista sumó poder gracias a la alianza que durante años mantuvo con la presidenta peronista Fernández y antes con su marido y predecesor, Néstor Kirchner, lo que lo convirtió en un importante líder que actualmente controla millones de dólares de los gremios y tiene la capacidad de movilizar a una gran cantidad de trabajadores.

Sin embargo, en medio de fuertes disputas gremiales, varios sindicatos de la CGT no respaldaron la protesta de Moyano, que deberá revalidar su cargo en las elecciones que la central celebrará en julio.

En un discurso desde la Casa de Gobierno, la presidenta Fernández criticó el martes la protesta.

"La verdad que no lo entiendo. Salvo que haya algo más que cuestiones gremiales, salvo que haya más que cuestiones políticas", señaló la mandataria, quien destacó los logros de su gestión en materia laboral.

Los reclamos salariales son habituales durante la primera mitad del año en Argentina, donde una elevada inflación golpea los ingresos y genera tensión a la hora de las negociaciones entre sindicatos y empresas.

Fernández, cuya gestión vivió una grave crisis en el 2008 por una prolongada protesta del sector agrario, fue reelecta en el 2011 con el 54% de los votos.