Lima. El secretario ejecutivo de Transparencia, Gerardo Távara, consideró que se debe reducir el plazo de realización de la segunda vuelta, pues considera que ocho semanas es mucho tiempo y genera incertidumbre en el electorado.

Sostuvo que dicho plazo ya no se justifica, en la medida que ahora existen recursos tecnológicos para obtener resultados más rápido.

Recordó que este plazo se estableció en la década de 1980, cuando el conteo de los votos en el país era un proceso más complejo.

No obstante, en la actualidad, todo eso ha cambiado gracias al desarrollo de la tecnología, al punto de que a las 24 horas ya se sabe quiénes pasan a la segunda vuelta por no haber superado ningún aspirante el 50% de la votación nacional.

Por ello, consideró que el plazo entre la primera y segunda vuelta no debería ser mayor de cuatro semanas, como ya lo es en Argentina, Chile y Colombia.

Sostuvo que la ONPE ya estaría en condiciones de adecuarse a ese periodo.

“Un plazo tan largo genera incertidumbre sobre quién dirigirá el gobierno, mientras más certeza haya, mejor”, afirmó.

En tanto, el congresista reelecto Víctor Andrés García Belaunde, del partido Acción Popular (AP), sostiene que ocho semanas es un buen tiempo para reflexionar sobre los candidatos y decidir por la mejor alternativa para el Perú.

Según dijo, en una primera vuelta es poco lo que se conoce de los postulantes a gobernar el país por el alto número de competidores que comúnmente existe en las elecciones peruanas.

En cambio –agregó— en una segunda vuelta hay tiempo para informarse, conocer a los candidatos, sus planes de gobierno, y por supuesto, confrontarlos.

Según dijo, la realidad peruana es diferente a las de Chile o Argentina, donde hay partidos consolidados, y por tanto menos candidatos.

En Chile, la segunda vuelta para elegir a Michelle Bachelet se hizo en cuatro semanas, igual en Argentina con el presidente Mauricio Macri, explicó.

En Colombia fue solo de tres semanas para la reelección de Juan Manuel Santos, mientras que en Francia, la cuna del balotaje, la elección de François Hollande demoró apenas dos semanas en 2012.