Sao Paulo. Con su máximo líder en la prisión condenado por corrupción, el Partido de los Trabajadores (PT) brasileño tratará de hacer oposición al presidente electo Jair Bolsonaro desde su control de la región nororiental y su posición como primera minoría en la Cámara desde Diputados.

La interrogante es si el derrotado Fernando Haddad podrá comandar la oposición a Bolsonaro o irrumpirá en la escena el laborista Ciro Gomes, que obtuvo en la primera vuelta poco más del 12% de los votos, y que se negó a hacer campaña en la segunda.

Con el 44% de los votos, el PT debe revisar su agenda y así lo dijo en el discurso tras la derrota Haddad, el candidato del PT elegido para los comicios por el encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

"Vamos a reconectarnos con los pobres de este país", afirmó Haddad y añadió que se opondrían a los proyectos de reformas económicas de Bolsonaro y defenderían "el pensamiento y la libertad".

El PT fue el principal blanco de la Operación Lava Jato, que estalló en 2014 y se saldó con la detención de tres tesoreros de la formación por financiamiento ilegal de campañas mediante contratos sobrefacturados de obras públicas.

"El PT debe reconvertirse a partir de ahora aprovechando la defensa de las libertades públicas y de la inclusión social como contrapartida al Gobierno planteado por Bolsonaro. Haddad logró ganar apoyos más allá del PT y de la izquierda", dijo a Xinhua un portavoz del partido que acompañó al candidato en el escrutinio, en un hotel de Sao Paulo.

Haddad fue el protagonista de la primera derrota en cinco comicios presidenciales del PT, que había vencido en 2003 y 2005 con Lula da Silva (2003-2010) y con Dilma Rousseff en 2010 y 2014.

Por primera vez en 16 años el PT perdió una elección presidencial y esta vez careció de apoyos claves como el de Gomes u otros partidos.

De todos modos, el PT tiene en el nordeste un polo izquierdista con la gobernación de los estados de Bahía, Ceará, Piauí y Rio Grande do Norte. Sus aliados del Partido Socialista Brasileño gobiernan Pernambuco y, en Maranhao, el Partido Comunista de Brasil.

Pese a la dura derrota ante Bolsonaro, el PT es el único partido tradicional que queda en pie tras los comicios, en que fueron demolidas las fuerzas que desde 1985 habían dominado la escena política brasileña.

"Puede decirse que el elector fue más antisistema tradicional y también anti-PT", dijo a Xinhua Alberto Carlos Almeida, del Instituto Brasilis.

El PT fue el principal blanco de la Operación Lava Jato, que estalló en 2014 y se saldó con la detención de tres tesoreros de la formación por financiamiento ilegal de campañas mediante contratos sobrefacturados de obras públicas.

 

El escándalo golpeó también al anterior partido de Bolsonaro, el Partido Progresista, al Movimiento de la Democracia Brasileña (MDB) del presidente Michel Temer, y al otrora poderoso Partido de la Social Democracia Brasileña, que se quedó con la gobernación del estado de Sao Paulo este domingo.

Tras los comicios, el PT sigue manteniéndose como principal actor de la izquierda, pese a que no ha podido recuperarse de la crisis generada por Lava Jato, las manifestaciones en 2013 para demandar mejores servicios públicos y el juicio político que terminón con la destitución en 2016 de la presidenta Dilma Rousseff.

La prisión de Lula, que para el PT tiene motivaciones políticas, se produjo luego de dos fallos en tiempo récord del juez Sérgio Moro y el Tribunal Regional Federal de Porto Alegre.

Haddad comenzó su campaña en septiembre pasado tras insistir el PT en inscribir a Lula, que fue finalmente inhabilitado por la justicia electoral al estar condenado en dos instancias por corrupción a 10 años y un mes de prisión.