Sana. Los combates callejeros emergieron este martes en la capital yemení después de una tenue tregua alcanzada entre grupos tribales y fuerzas leales al presidente Ali Abdullah Saleh, dejando al empobrecido país árabe más cerca de una guerra civil.

El jefe de derechos humanos de Naciones Unidas, Navi Pillay, dijo que su oficina había recibido reportes no confirmados totalmente que indicaban que más de 50 personas habían muerto a manos de fuerzas del Gobierno yemení desde el domingo.

Potencias globales han estado presionando a Saleh para que firme un acuerdo mediado por países del Golfo para entregar el poder y detener el creciente caos en Yemen, hogar de militantes de Al Qaeda y vecino del mayor exportador de petróleo del mundo, Arabia Saudí.

Los disturbios han sido un factor clave para mantener en alza los precios del petróleo el martes, dijeron operadores.

"El acuerdo de cese del fuego ha terminado", dijo un funcionario gubernamental el martes, agregando que grupos tribales habían tomado el control de un edificio del Gobierno.

El martes había tres grandes puntos de conflicto en el país, con combates callejeros en la capital, tropas del gobierno disparando contra manifestantes en Taiz y una batalla con militantes islámicos y de Al Qaeda en la ciudad costera de Zinjibar.

Un alto funcionario de la ONU condenó la violencia de las fuerzas de Saleh, pero el astuto veterano ha desafiado los pedidos de líderes mundiales, integrantes de su propio Ejército y decenas de miles de manifestantes yemeníes para que ponga fin a su Gobierno de casi 33 años, que ha dejado al país cerca de la ruina financiera.

Las batallas durante la noche en la capital pusieron fin a la tregua alcanzada el fin de semana. Más de 115 personas murieron la semana pasada en batallas urbanas con ametralladoras, morteros y granadas propulsadas por cohetes en los combates más sangrientos desde que comenzaron las protestas hace meses.

En Saná, varias explosiones se escucharon sobre el ruido del fuego de armas automáticas en el distrito de Hasaba, escenario de casi una semana de enfrentamientos entre las fuerzas de Saleh y hombres tribales.

Los combates fueron demasiado intensos para que los funcionarios puedan retirar los cuerpos de la calle o proveer cifras de víctimas.

"Los enfrentamientos de anoche fueron los más feroces hasta el momento", dijo Mohammed al-Quraiti, un residente de Hasaba, a Reuters.

Los combates de la semana pasada entre miembros de la poderosa tribu Hashed liderada por Sadeq al-Ahmar y las fuerzas de seguridad de Saleh se extendieron a zonas fuera de la capital, donde hombres tribales se enfrentaron con la Guardia Republicana de elite de Saleh.

Se esperan más protestas para el martes en todo el país.

Al menos 320 personas murieron en enfrentamientos desde que las protestas comenzaron en Yemen hace unos cuatro meses, inspiradas en los levantamientos populares que terminaron con los gobernantes de Túnez y Egipto.

Bajo el Gobierno de Saleh, Yemen ha quedado al borde un colapso financiero, con cerca del 40% de la población viviendo con menos de US$2 por día y una tercera parte de la población enfrentando hambre crónico.