Bogotá. Al menos tres personas murieron y 77 resultaron heridas el sábado en tres ataques de la mayor guerrilla izquierdista de Colombia con vehículos cargados con explosivos en pueblos enclavados en una zona montañosa del suroeste del país, informaron las autoridades.

Los ataques, atribuidos a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se registraron en el departamento del Cauca, una zona estratégica para la producción y el tráfico de cocaína en donde el grupo rebelde aún mantiene una importante presencia y resiste una ofensiva militar.

El gobernador del departamento del Cauca, Guillermo Alberto González, dijo que el hecho más grave se produjo en el municipio de Toribio, en donde los rebeldes cargaron un autobús con explosivos y lo hicieron rodar contra un cuartel policial.

El funcionario precisó que la explosión causó la muerte a un policía y a dos civiles, mientras que otras 60 personas resultaron heridas, además de los graves destrozos en edificaciones de la población, mayoritariamente indígena.

En forma simultánea, otro grupo de rebeldes detonó un coche bomba frente al cuartel del municipio de Corinto, provocando heridas a por lo menos 11 personas, mientras que en el caserío de Siberia seis personas resultaron heridas por otro ataque con explosivos.

"Fue un ataque de suicidio terrorista", dijo el presidente Juan Manuel Santos, refiriéndose a la explosión del autobús bomba.

El mandatario aseguró que los ataques hacen parte de una estrategia de las FARC para distraer a las Fuerzas Armadas y quitar presión a una ofensiva que realizan en el suroeste del país contra el máximo grupo del líder rebelde, Alfonso Cano, quien hace una semana escapó de un bombardeo y un asalto a uno de sus campamentos en la misma región.

Este país andino de 46 millones de habitantes enfrenta un conflicto interno desde hace más de cuatro décadas, que cobra cientos de vidas al año y en el que interviene la guerrilla que obtiene millonarios de la producción y el tráfico de cocaína, de acuerdo con fuentes de seguridad.

Aunque la intensidad del conflicto se redujo considerablemente en los últimos años por una ofensiva militar que inició el ex presidente Alvaro Uribe y que mantiene Santos, los rebeldes aún tienen capacidad de realizar ataques de gran impacto, inclusive en grandes centros urbanos.

En medio de la ofensiva han muerto importantes líderes de las FARC, guerrilla que dice luchar por imponer un sistema socialista en un país con marcadas diferencias entre ricos y pobres, mientras que miles de combatientes han desertado.

El departamento del Cauca es una de las regiones más conflictivas de Colombia en donde las Fuerzas Armadas no han logrado expulsar a la guerrilla que resiste la ofensiva en una zona considerada estratégica para las rutas del narcotráfico por su salida al Océano Pacífico.

Frecuentemente los rebeldes atacan pueblos, detonan bombas y combaten con las Fuerzas Militares en esa región.

Los rebeldes también han recrudecido los ataques en busca de influenciar las elecciones locales de octubre, en las que se escogerán alcaldes y gobernadores.