Bogotá. Tres policías y un civil murieron este miércoles en un ataque de supuestos rebeldes de las FARC en una región selvática del sur de Colombia, en un nuevo golpe de la guerrilla después del asesinato de un comandante de un batallón militar, informaron las Fuerzas Armadas.

El ataque con armas de fuego de largo alcance se registró en las afueras del municipio de Doncello, en el departamento del Caquetá, en donde un grupo de policías realizaba un control de vehículos y pasajeros.

La Dirección General de la Policía dijo que los rebeldes de las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dispararon contra los efectivos en el momento en que registraban un taxi.

El civil que perdió la vida con los tres policías era el conductor del taxi, precisaron las autoridades.

El ataque se produjo dos días después de que las FARC asesinaron a un coronel que dirigía un batallón del Ejército en el departamento del Putumayo, vecino al de Caquetá.

Los rebeldes activaron explosivos al paso del vehículo en el que se desplazaba el oficial, quien murió en forma inmediata.

Los departamentos de Caquetá y Putumayo están en una de las regiones de Colombia en donde las FARC aún mantienen una fuerte presencia y resisten una ofensiva militar que inició en 2002 el ex presidente Álvaro Uribe con el apoyo de Estados Unidos y que obligó a los rebeldes a replegarse hacia apartadas zonas montañosas y selváticas.

El mandatario Juan Manuel Santos, quien asumió la presidencia en agosto en reemplazo de Uribe, ha prometido mantener la ofensiva militar contra los rebeldes que fueron debilitados en los últimos ocho años con la muerte de importantes comandantes y la deserción de miles de combatientes.

Sin embargo, el grupo rebelde, considerado como una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, aún mantiene capacidad de realizar ataques de gran impacto en las regiones montañosas y selváticas en donde aún permanece e inclusive en los centros urbanos.

Las FARC, acusadas de obtener millonarios ingresos del narcotráfico, sufrieron en septiembre el que el gobierno considera como el peor golpe en toda su historia, con la muerte en un bombardeo en una zona selvática del sur del país de su máximo jefe militar Jorge Suárez Briceño, alias El Mono Jojoy.

Después de la muerte del comandante guerrillero, el gobierno admitió la posibilidad de una intensificación del conflicto interno con ataques selectivos e indiscriminados de la guerrilla, incluso en alianza con otros grupos armados ilegales.