Brasilia. La izquierdista Dilma Rousseff ganó este domingo las elecciones presidenciales de Brasil y sucederá a su mentor Luiz Inácio Lula da Silva con la promesa de mantener al país en el camino de prosperidad que sacó a millones de ciudadanos de la pobreza.

El tribunal electoral declaró vencedora a Rousseff, que será la primera presidenta de Brasil, cuando sumaba 55,59% de los votos con más de 90% de las mesas contabilizadas, y aventajaba por más de diez puntos a José Serra, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Desde la moderna capital, Brasilia, hasta las favelas de Río de Janeiro, los votantes repitieron lo que ha sido el tema que definió la campaña: la esperanza de que Rousseff, de 62 años y del Partido de los Trabajadores (PT), continúe con los programas sociales y las políticas económicas del popular presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

"El país nunca ha estado tan bien como ahora", dijo Milton Carneiro, un ingeniero que votó por Rousseff en un colegio en Brasilia. "Espero que las cosas continúen de este modo", agregó.

Incluso Serra afirmó al momento de votar que enfrentaba "una batalla desigual", en aparente referencia a la economía en crecimiento, que ha llevado a muchos brasileños a gastar dinero por primera vez en auto, televisores y otros bienes para el hogar, que está afectando a los exportadores; volver a dejar el gasto fiscal bajo control; e invertir en infraestructura antes del Mundial de Fútbol 2014 y de los Juegos Olímpicos 2016, que tendrán lugar en Brasil.

Rousseff ha mostrado poco apetito por grandes reformas económicas y se espera que mantenga en líneas generales las políticas de Lula, concentrándose en mejorar la eficiencia del Gobierno, reducir la burocracia y expandir el rol del Estado en algunas áreas estratégicas.