Washington. Los votantes estadounidenses dieron un amargo mensaje al presidente Barack Obama, sólo dos años después de que ganara una elección ante un público enardecido: olvide la agenda de cambio y conéctese con la gente.

Golpeado por las elecciones legislativas de este martes, que le quitaron la mayoría a los demócratas en la Cámara de Representantes y erosionaron su mayoría en el Senado, Obama ahora debe convencer a los estadounidenses de que entiende sus frustraciones y prioriza la recuperación de la economía.

Si no logra hacer esto, corre el riesgo de no obtener la reelección en 2012.

Los sondeos de opinión habían pronosticado durante meses un resultado favorable para los republicanos. Muchos votantes castigaron a los demócratas por la tasa de 9,6% de desempleo, ignorando ciertos logros como la reforma de salud y de servicios financieros.

El presidente y los demócratas intentaron convencer a los votantes de que sin medidas como el paquete de estímulo de US$814.000 millones del año pasado, la recesión hubiera sido más larga y profunda. Pero los republicanos les sacaron ventaja en la transmisión del mensaje.

Obama ahora enfrenta dos grandes desafíos: lograr que los fortalecidos republicanos trabajen con él en medidas para reavivar el crecimiento económico y hallar la manera de conectarse con la clase media, donde muchos lo consideran un presidente distante y cerebral.

Fred Greenstein, historiador presidencial y profesor emérito en la Princeton University, dijo que "la disposición innata (de Obama) es resolver problemas de políticas".

"Creo que esto debilita sus capacidades políticas", opinó Greenstein, agregando que el mandatario necesitará "invertir más tiempo en explicarse a sí mismo" y en comunicar sus políticas al público.

“En una posición difícil”. La primera aparición post-electoral de Obama con ese propósito será este miércoles, cuando dé una rueda de prensa a las 17:00 GMT. Se prevé que hará hincapié en el empleo y la economía, pero también ofrecerá una mirada sobre cómo está digiriendo su peor revés político desde que asumió en enero de 2009.

Si Obama siente el peso de la derrota, lo más probable es que no lo demuestre.

"Tiene la reputación de lograr los mejores resultados cuando está en una posición difícil", dijo Bruce Buchanan, politólogo de la University of Texas.

"Permanecer relativamente inmune a los tiempos duros es un recurso de liderazgo, aunque no siempre es bien recibido por las masas", agregó.

Para la votación de este martes, Obama se involucró de lleno en la campaña, intentando renovar el entusiasmo que había generado en 2008, cuando enamoró al público estadounidense con su facilidad de palabra y su promesa de cambio.

Su tarea este año fue más prosaica: argumentar a favor de seguir el rumbo. Por eso, su mensaje para los votantes fue que las políticas encaradas hasta el momento habían representado un cambio para mejor y que los republicanos llevarían al país a un retroceso.

Sin embargo, los resultados de la elección sugirieron que no convenció a muchos de ellos.