Washington. Corea del Norte lanzó este martes un misil balístico al mar que sobrevoló la isla de Hokkaido en el norte de Japón, lo que generó la advertencia del presidente estadounidense, Donald Trump, de que “todas las opciones están sobre la mesa” mientras Washington evalúa cómo responderá a la provocación de Pyongyang.

La prueba, una de las más provocadoras en la historia de la aislada nación asiática, se produjo en momentos en que tropas de Estados Unidos y Corea del Sur realizan sus ejercicios militares anuales en la península Coreana, algo que enfurece a Pyongyang, que asegura que la acción parece una preparación de invasión.

Corea del Norte ha realizado decenas de pruebas con misiles balísticos bajo el liderazgo de Kim Jong Un -el más reciente el sábado, en desafío a sanciones que le impuso la Organización de las Naciones Unidas-, pero el lanzamiento de proyectiles por encima de territorio japonés es poco frecuente.

Cuatro aviones de combate surcoreanos bombardearon el martes un campo de tiro militar después de que el presidente Moon Jae-in pidiera al Ejército de su país que demuestre capacidades para contrarrestar a Corea del Norte. Seúl y Washington han discutido el despliegue de más "activos estratégicos" en la península, dijo el palacio presidencial surcoreano, sin dar más detalles.

“El mundo ha recibido fuerte y claro el último mensaje de Corea del Norte: el régimen ha mostrado su desprecio por sus vecinos, por todos los miembros de Naciones Unidas y por los estándares mínimos de un comportamiento aceptable a nivel internacional”, dijo Trump el martes.

“Las acciones amenazantes y desestabilizadoras sólo intensifican el aislamiento del régimen de Corea del Norte en la región y entre todas las regiones del mundo. Todas las opciones están sobre la mesa”, declaró el mandatario en un comunicado emitido por la Casa Blanca.

Trump habló con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, y ambos líderes coincidieron en que Corea del Norte “implica una grave y creciente amenaza directa para Estados Unidos, Japón y la República de Corea (Corea del Sur), así como también para todos los países del mundo”, informó la Casa Blanca.

“El presidente Trump y el primer ministro Abe se comprometieron a incrementar la presión sobre Corea del Norte, están haciendo su mayor esfuerzo por convencer a la comunidad internacional a que haga lo mismo”, agregó el Gobierno de Washington.

El embajador de desarme de Estados Unidos dijo que su país aún tenía que hacer un “análisis más amplio” del lanzamiento, que sería el motivo de una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU más tarde en el día. “Es otra provocación de Corea del Norte, parece que van a seguir”, dijo el enviado estadounidense Robert Wood a periodistas en Ginebra, antes de una sesión de la Conferencia sobre Desarme auspiciada por Naciones Unidas.

Por su parte, el embajador norcoreano, Han Tae Song, dijo durante la sesión que Estados Unidos estaban llevando a la península Coreana “hacia un nivel extremo de explosión” al desplegar activos estratégicos y realizar ejercicios de guerra nuclear.

En China, único aliado de Pyongyang, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores Hua Chunying dijo que la crisis se estaba “acercando a un punto crítico”, pero que también sería una oportunidad para abrir la puerta a negociaciones pacíficas. Rusia insistió en que Corea del Norte debe respetar las resoluciones del Consejo de Seguridad.

El Ejército de Corea del Sur dijo que el lanzamiento del martes se realizó desde una región cerca de la capital norcoreana de Pyongyang, justo antes de las 06.00 hora local (2100 GMT del lunes) y el misil voló unos 2.700 kilómetros, alcanzando una altitud de 550 kilómetros.

Cuatro aviones de combate surcoreanos bombardearon el martes un campo de tiro militar después de que el presidente Moon Jae-in pidiera al Ejército de su país que demuestre capacidades para contrarrestar a Corea del Norte. Seúl y Washington han discutido el despliegue de más "activos estratégicos" en la península, dijo el palacio presidencial surcoreano, sin dar más detalles.

Corea del Norte se mantuvo desafiante: "Estados Unidos debe saber que no puede intimidar a la RPDC con sanciones económicas, amenazas militares o chantajes, ni hacer que la RPDC se desvíe de la vía que eligió", dijo Pyongyang usando la sigla de la República Popular Democrática de Corea, nombre oficial del país.

Los mercados globales reaccionaron a la escalada en las tensiones comprando activos de refugio como el oro, el franco suizo y el yen, ante la expectativa de que los inversores locales traerían grandes cantidades de moneda a casa en momentos de incertidumbre. Las acciones caían.