Washington. El multimillonario Donald Trump y Bernie Sanders, quien se autodescribe como un socialista demócrata, pueden estar en extremos completamente opuestos del espectro político de Estados Unidos, pero tienen un factor crucial en común: ambos apelan a los millones de estadounidenses que quedaron rezagados en una economía que nunca se ha recuperado del todo de la crisis del 2008.

Tanto Trump como Sanders han sorprendido a los analistas, comentaristas y futurólogos políticos en Washington, quienes originalmente esperaban que los dos hombres desaparecieran con rapidez de la contienda presidencial del 2016.

Pero de hecho ha ocurrido lo contrario. Trump se ha convertido en el favorito en el partido republicano y Sanders continúa siendo un desafío impresionante para la puntera demócrata, Hillary Clinton.

Aunque un candidato es un populista que se inclina a la derecha y el otro se encuentra lejos a la izquierda, Trump y Sanders son personalidades que se oponen a lo establecido y que apelan a millones de estadounidenses que continúan sintiendo los efectos de la recesión económica de 2008.

Para estos electores, ni el gobierno republicano ni el demócrata los han ayudado a lograr sus objetivos en los siete años pasados de esfuerzos.

El estratega republicano Ford O' Connell dijo que existe un desencanto no sólo en el Partido Republicano, que ha fascinado a los medios estadounidenses, sino también en el Partido Demócrata.

"Si los medios no estuvieran tan preocupados con el circo republicano, en realidad estarían revelando la creciente división en la izquierda", comentó el estratega. La popularidad de Sanders muestra el alto nivel de decepción de los electores demócratas con la élite de Washington.

Dan Mahaffee, un analista del Centro para el Estudio de la Presidencia y el Congreso, dijo a Xinhua que existe un número considerable de individuos sin apego en la izquierda y que la popularidad de Sanders refleja eso.

Aunque aún existen más probabilidades de que Clinton gane la nominación de su partido, la popularidad de Sanders muestra que los electores demócratas están sumamente insatisfechos con la élite de Washington, coinciden los expertos.

De hecho, muchos en la izquierda ven a Clinton como una candidata, que de ser elegida, simplemente mantendrá el statu quo, el cual no los ha satisfecho económicamente en los siete años de la peor recesión económica desde la Gran Depresión.

En muchas formas, la recesión económica de 2008 que sacudió a la economía global nunca ha terminado.

Aunque la tasa de desempleo oficial es de 4,9 por ciento, los críticos dicen que la cifra está llena de vacíos. Por ejemplo, si un científico desempleado limpia el césped de su vecindario durante un día y reúne unos cuantos dólares, es considerado empleado en esa semana por los estadísticos gubernamentales.