Bogotá. Tras casi ocho años en la presidencia, un bromista y envejecido Álvaro Uribe se despidió de los colombianos por televisión, haciendo bromas, tomándose fotos con guerrilleros desmovilizados y anticipando lo que hará desde el 8 de agosto.

Imágenes de archivo de la televisión estatal mostraban un joven abogado de derecha de 50 años asumiendo en 2002 con la promesa de combatir a los rebeldes y sacar al país de una profunda crisis, que contrastaban con la actual de un mandatario con el cabello cubierto de canas y hablar pausado.

Pero en ningún instante se refirió a la ruptura de relaciones diplomáticas que ordenó su vecino y contradictor, el izquierdista presidente de Venezuela Hugo Chávez, en protesta por la publicación de nuevas evidencias de que líderes rebeldes se refugian en ese país con la aparente tolerancia de Caracas.

Uribe combinó anécdotas de su gobierno que hicieron reír a los más de 1.000 asistentes al acto de despedida de sus consejos comunales, e incluso celebró el cumpleaños 43 de su ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Plata.

Al funcionario, Uribe le pidió hablar en japonés para anunciar la próxima firma de un tratado de protección a las inversiones del gigante asiático en Colombia.

"Veo muy solemne este acto", dijo el mandatario para romper el hielo en la despedida de los 306 consejos comunales en los que acumuló más de 3.000 horas de transmisión por la radio y el canal de televisión estatales, y con los que apuntaló más del 70 por ciento de popularidad de la que goza actualmente.

Lo anterior contrastó con la seriedad de los anteriores consejos comunales, en los que incluso llegó a regañar duramente en público a ministros y otros funcionarios por algún objetivo no cumplido.

En un acto de rendición de cuentas del Ministerio de Defensa celebrado horas antes, Uribe aprovechó para abrazar y saludar con cariño a una guerrillera que entregó sus armas y a un secuestrado que cuidaba.

Arsenal de tres armas. Uribe, quien comparó a los más de 8.000 rebeldes que se mantienen levantados en armas contra el Estado con la maleza que cubre a zonas fértiles del país, alzó en sus brazos al pequeño hijo de la rebelde desmovilizada, con quien pidió tomarse varias fotografías.

Apoyado fuertemente por Estados Unidos, que ha entregado más de US$6.000 millones en asistencia en la última década, el Gobierno replegó a los rebeldes a apartadas zonas selváticas y montañosas, donde aún se mantienen activos.

Uribe dijo que su reto inmediato, antes de entregar la presidencia a su ex ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, será la de asistir a los miles de habitantes de la frontera con Venezuela afectados por las tensas relaciones con ese país. "No le puedo hablar de los retos de largo plazo: sólo unos reticos para los 14 días que nos quedan", dijo.

Uribe agregó que se dedicará a fundar una universidad, para la cual comprará las primeras tejas de la construcción en la noroccidental ciudad de Cúcuta, la más habitada en los 2.219 kilómetros de frontera terrestre que comparte con Venezuela.

También pidió a los colombianos volcarse a esa ciudad a invertir y consumir, para ayudar a aliviar la dura situación económica de sus habitantes.

El mandatario anunció que será un fiel informante de las fuerzas armadas, para lo cual, dijo, se dotará de un arsenal de tres armas: "Un celular, cariño y confianza en la fuerza pública".