Bruselas.  La OTAN volvió a intentar este martes resolver un contencioso debate sobre quién debería tener el mando de la intervención militar en Libia después de que Estados Unidos ceda el control de la misma.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, intenta evitar verse atrapado en otra guerra en un país musulmán, y el lunes dijo que Washington cederá en unos días el control de las operaciones contra las fuerzas del líder libio, Muamar Gadafi, y la OTAN tendrá que tener un papel de coordinación.

Sin embargo, un encendido encuentro de embajadores de la Alianza Atlántica que tuvo lugar el lunes en Bruselas fracasó a la hora de decidir si debería dirigir una operación que pretende aplicar el mandato de la ONU de crear una zona de exclusión aérea, según diplomáticos. El Consejo de la OTAN vuelve a reunirse el martes.

Francia, que inició los ataques aéreos sobre territorio libio el sábado, se ha mostrado en contra de dar el control político de una operación en un país musulmán a la organización compuesta por 28 países, mientras que Turquía ha pedido que se establezcan límites a cualquier implicación de la OTAN.

Algunos aliados están cuestionando ahora también si era necesario establecer una zona de exclusión aérea, ante los daños hechos por los ataques aéreos al poder militar de Gadafi, dijo un diplomático de la OTAN.

"El encuentro de ayer acabó siendo un poco emocional", agregó. Este enviado explicó que Francia argumentó que la coalición encabezada por ellos mismos, Reino Unido y Estados Unidos debería retener el control político de la misión, mientras que la OTAN debería dar el apoyo operativo, incluyendo las capacidades de mando y control.

"Otros están diciendo que la OTAN debería tener el mando o nada, y que no tiene sentido que la OTAN desempeñe un papel secundario", afirmó el diplomático.

El primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, insistió el martes en que solo apoyarán una misión que cumpla el mandato de la ONU y que su país "nunca estará con una parte que apunte sus armas al pueblo libio". Su ministro de Asuntos Exteriores, Ahmet Davutoglu sugirió que los ataques aéreos acordados tras una reunión de varios países en París el sábado ha ido más allá de lo sancionado por el Consejo de Seguridad.

"Hay decisiones de la ONU y estas decisiones claramente tienen un marco definido. Una operación de la OTAN que vaya más allá de este marco no puede ser legitimada", declaró en la CNN turca.

Advertencia de Italia. Por su parte, el ministro italiano de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, reiteró una advertencia de que Italia recuperaría el control de las bases aéreas que ha cedido a los aliados para intervenir en Libia si no se llega a un acuerdo sobre una estructura de coordinación de la Alianza Atlántica.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, ha dicho que Francia o Reino Unido podrían asumir el mando de la operación aérea y que la OTAN podría encabezarla, si así se apaciguan los resquemores en la Liga Árabe. Sin embargo, algunos analistas dudan de que estos países tengan la capacidad de coordinar una compleja misión aérea multinacional.

El primer ministro británico, David Cameron, dijo el lunes que la OTAN debería asumir el mandato de una zona de exclusión aérea, ante su "probada maquinaria de mando y control".

A la hora de mostrar su opinión contraria al liderazgo de la alianza militar, Francia ha citado su mala reputación en el mundo árabe como consecuencia de la guerra en Afganistán y la percepción de que está dominada por Estados Unidos.

El analista francés François Heisbourg dijo que el mejor resultado sería que la OTAN gestionara la coordinación militar, pero que las decisiones políticas las adoptara un consejo de estados participantes en la operación creado a propósito, con países árabes entre ellos. Además, Italia debería tener un papel igual al de Francia y Reino Unido debido a sus intereses en Libia, a su situación estratégica y al papel clave de sus bases aéreas, agregó.

Responsables italianos han calificado la actual estructura tripartita de mando, con Francia, Reino Unido y Estados Unidos, y la intervención militar consiguiente de anárquicos. La posición italiana refleja un malestar evidente en este país con la actitud del presidente francés, Nicolas Sarkozy, que encabezó la iniciativa diplomática para una resolución del Consejo de Seguridad.

Gianpiero Cantoni, presidente de la comisión de asuntos de defensa del Senado italiano fue citado en el diario Corriere della Sera diciendo que la política francesa parece estar motivada por el deseo de garantizar contratos petroleros con un futuro gobierno libio, mientras que Italia tendría que afrontar una potencial avalancha de refugiados.