A cuatro años del milagroso rescate de los 33 mineros que se convirtió en el más espectacular de la historia de Chile, y quizá del mundo, la realidad de los protagonistas ha cambiado drásticamente. Unos están cesantes, otros dictan charlas y algunos incluso ya piensan en retribuir su experiencia presentándose como candidatos a algún cargo político.

Ese es el caso de Mario Sepúlveda, el minero más popular por su histriónica personalidad y que hasta le fecha no saca de su mente todo lo que pasó bajo tierra con sus compañeros y su salida a la superficie en la cápsula Fénix.

“Lo recuerdo bonito y a la vez con angustia. Se echa de menos el momento, se echa de menos lo bonito, que entre todo el sufrimiento hubieron cosas súper lindas allá abajo. Ya llevamos cuatro años y desde ese tiempo hasta ahora nos hemos ido separando por muchos motivos y se recuerda con nostalgia todo eso”, comenta el trabajador a Nación.cl.

Para “Súper Mario”, lo vivido en las profundidades fue impactante porque “nosotros somos simplemente obreros y nunca pensamos en un revuelo tan alto y tampoco estábamos preparados para ello”.

Y pese a no estar preparados, los 33 hombres que quedaron atrapados apelaron a esas enseñanzas de vida que dejan experiencias traumáticas para acercarse a la sociedad y amortiguar el golpe mediático de su accidente.

“La enseñanza principal es cuidarse para cada vez que estamos en establecimientos de trabajo, valorar a la gente que está cerca de uno, valorar a los viejos que a uno lo quieren y ser humilde más que cualquier cosa”, dice.

Así como sirvió en lo personal, también fue un ejemplo para las empresas que hoy en día “están súper aplicadas en cuanto a seguridad. La gran minería está súper entusiasmada con el tema de seguridad, han invertido mucho más y se preocupan harto sobre el tema”.

La vista puesta en la política. Mario Sepúlveda, al igual que otros del grupo de los 33, se ha encargado de transmitir a la sociedad su vivencia personal a través de charlas y conferencias. Pero el minero quiere ir más allá, no quiere quedarse en sólo en palabras. Por eso es que desde ya mira de reojo una eventual candidatura a algún cargo político.

“Yo estoy tranquilito, me estoy educando un poco más, me estoy asesorando bien y espero en un par de años más estar por ahí en el ámbito político”, reconoce el minero.

No es un capricho, señala, sino que “me gusta todo el tema social, de hecho estoy a un paso de dar el vamos a mi fundación para poder seguir trabajando y ayudando a la gente que lo necesita”.

“Yo quiero presentarme en su momento como candidato”, reitera convencido de que sobrevivió al derrumbe de la mina por una misión pendiente en el mundo.

A concejal, alcalde o diputado “como independiente” son los puestos que “Súper Mario” apunta su mirada. Y recalca que no es por un tema de plata, “es por un tema social. La plata va y viene y nosotros tenemos que ser obreros de Dios”, dice.

Las aspiraciones políticas del minero son quedarse y representar a Pudahuel, “que es la comuna que me recibió”. “Yo vengo del sur y Pudahuel me recibió y por nada del mundo me alejaría. Yo veo día a día las necesidades que tiene la comuna (…) de hecho yo hago hartas cositas calladito, ayuda social calladito”, admite.

“Quiero ganar experiencia paso a paso y cuando esté listo, voy a decir presente. Quiero que la gente me siga queriendo, siga creyendo en mí. En la comuna me dicen, ´cuándo se va a tirar de concejal, de alcalde, nosotros lo vamos a apoyar’. Creo que la gente me habla con el corazón. Yo estoy dispuesto a trabajar por ellos”, complementa.

La realidad del grupo de los 33. Después de la renuncia de Juan Illanes a los “33”, por razones de sobreexposición, el grupo quedó resentido. Es que como declara Sepúlveda, no es fácil que un compañero se aleje aunque no pierde la esperanza que se reintegre.

“Está complicada la cosa, pero yo siempre he dicho: somos 33 personas con valores totalmente diferentes, unos nos criamos de una manera, otros de otros y es respetable. Creo que nosotros siempre vamos a tener diferencias, siempre las hemos tenido, pero son diferencias que no dan mucho para ventilarlas. Hemos faltado un poco a la palabra de no faltarnos el respeto públicamente”, lanza.

En el caso de su “amigo” Illanes, “nosotros hemos hablado con él, le hemos pedido que no se vaya. Creemos que el grupo no se tiene que ir por la borda, hay que cuidarlo”.

¿Se pueden arreglar las diferencias?: “Sí, de todas maneras, no hay nada que no se pueda hacer en el mundo. Si nosotros pudimos sobrevivir en la mina, cómo no vamos a poder sobrevivir a las diferencias que tenemos. Son cosas totalmente normales entre ser humanos”.

Arrepentido de sus polémicos dichos. En más de una oportunidad la lengua le ha pasado la cuenta a Mario Sepúlveda por sus duros dichos sin filtro. A modo de ejemplo, en el programa “El Informante” criticó sin tapujos a los políticos que según dijo “andaban para la pura foto” en la tragedia y que “si no fuera por Farkas, un alto porcentaje de nosotros hubiésemos perdido nuestras casas”.

Dichos como esos le valieron el reproche de la gente a través de redes sociales y por lo que el minero hoy ofrece disculpas por sus palabras.

“Lo que he dicho en algún momento ofuscado o violento, humildemente ofrezco disculpas por ello. Quiero que la gente entienda y se ponga un poquito en mi lugar, yo no le pido nada a nadie, soy una persona súper trabajadora y no me cabe duda que un alto porcentaje de mis compañeros también son súper trabajadores”, expresa.

Asimismo reitera sus “disculpas a toda la gente si en algún momento hablamos más de lo que teníamos que hablar”.

“En algunas entrevistas he hablado estupideces a veces por los sube y baja de ánimo que pasa uno, (pero) yo no tengo mala onda con nadie, lo que nos pasó a nosotros nos enseña a tener paz con todo el mundo y no ser tan crítico”, prosigue.

Con ese argumento es que explica que sus críticas fueron porque “uno no se prepara, no es asesorado para que hable más o menos. En estos momentos estoy en paz, estoy agradecido de toda la gente, tremendamente agradecido del Gobierno anterior que hizo todo lo posible en rescatarnos”.

Apoyo del gobierno actual. La semana pasada se confirmó que los 33 mineros recibirán una pensión vitalicia de 315.000 pesos mensuales (unos US$530) de parte del Gobierno. Hasta el momento de la entrevista, Mario Sepúlveda no conocía esta información, pero aseguró que no ve una falta de voluntad de la nueva administración.

“El tema está en que nosotros también tenemos que poner nuestro granito de arena para canalizar bien lo que nosotros necesitamos, porque una cosa son nuestras necesidades y lo otro es pedir por pedir. Hay que separar bien esa situación”, señala.

Y por eso es que dice que “no hay que encerrarse en el egoísmo, porque en Chile no somos los 33, en Chile somos 18 millones de personas y quienes están gobernando tienen que tener preocupación de cada uno de sus ciudadanos”.