Bogotá. El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, rechazó este lunes la injerencia de gobiernos extranjeros en la campaña electoral, después de que su homólogo venezolano, Hugo Chávez, dijo que un mandato del candidato oficialista Juan Manuel Santos podría generar una guerra.

El mandatario colombiano no mencionó directamente a Chávez, que en los últimos días ha atacado a Santos, un candidato que ha prometido dar continuidad a las principales políticas de Uribe y ha declarado que si es elegido presidente manejará prudentemente las relaciones con Venezuela.

"Esa intimidación, esa indebida injerencia de un gobierno extranjero, ofende al pueblo colombiano, ofende a todos los candidatos independientemente de que sean candidatos que compartan o que estén en oposición a las tesis del gobierno", dijo Uribe.

"El pueblo colombiano no va a aceptar ese chantaje, el pueblo colombiano es un pueblo que vota en conciencia", sostuvo el mandatario, quien entregará el poder el 7 de agosto a su sucesor, que será elegido en los comicios del 30 de mayo.

Hace una semana Santos, candidato del Partido de la U, acusó a Chávez de querer interferir en las elecciones de Colombia.

Chávez, quien tuvo serias diferencias con Santos cuando éste se desempeñó como ministro de Defensa de Uribe, lo calificó previamente como "una amenaza" para Venezuela y los otros países vecinos de Colombia.

Santos admitió recientemente que tiene profundas diferencias ideológicas con Chávez pero dijo que si es elegido presidente manejará las relaciones con respeto y a través de los canales diplomáticos.

Las relaciones entre Bogotá y de Caracas atraviesan la peor crisis en la historia reciente desde julio del 2009, cuando el presidente venezolano ordenó llevar a cero el comercio binacional en represalia por un acuerdo militar que Uribe firmó con Estados Unidos.

El acuerdo da acceso a militares estadounidenses a siete bases de Colombia para realizar operaciones contra el narcotráfico y el terrorismo.

El mandatario venezolano, el más fuerte crítico de Washington en la región, sostiene que con el acuerdo Estados Unidos quiere extender una plataforma para invadir a su país y frenar la revolución socialista que impulsa a favor de los más pobres.

Algunos analistas creen que en una eventual victoria de Santos, sería muy difícil normalizar las relaciones diplomáticas y comerciales entre los dos países debido a que Chávez lo percibe como la continuidad de Uribe y un aliado de Estados Unidos.