Bogotá. El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, afirmó que espera que cuando deje el cargo el próximo 7 de agosto, se “produzca un nuevo aire en los gobiernos extranjeros”, aludiendo a las congeladas relaciones bilaterales entre su país y Venezuela.

Al destacar la importancia de los lazos con el país vecino, indicó que “tenemos que preservar toda la hermandad con el pueblo de Venezuela. Ustedes saben que yo he causado problemas por haber hecho un cambio en la política internacional. Por haber dicho que a nosotros no nos pueden consolar dándonos palmaditas de pésame en los hombros cuando el terrorismo comete estragos en nuestra Patria. Por haber reclamado que en ningún lugar se puede esconder el terrorismo”.

En este sentido, dijo que con el cambio de gobierno “la personalidad de este Presidente, de combate, sale de la Casa de Nariño y vuelve al más bello oficio: al del ciudadano del común”.

Con ello, manifestó su esperanza de que “eso produzca un nuevo aire en los gobiernos extranjeros, para no afectar el derecho de los ciudadanos de frontera”.

Aunque expresó su anhelo de que “todo se restablezca”, también advirtió que “hay un punto que no se puede restablecer: no se puede restablecer la vieja equivocación de creer que, por generar complacencias en las relaciones internacionales, no se podía reclamar contra la presencia de terroristas de Colombia más allá de las fronteras”.

Las diferencias entre los gobierno de Hugo Chávez y Álvaro Uribe se profundizaron con la instalación de bases estadounidenses en Colombia.

El congelamiento de las relaciones políticas y las constantes desencuentros entre ambos gobiernos, repercutió negativamente en el intercambio comercial.

Al respecto señaló que “me preocupa que le vaya mal a la economía del vecino. Nosotros vivimos en unos fenómenos de ósmosis económica. Si a nosotros nos va bien, al vecino le va bien. Si al vecino le va mal, también nos va mal a nosotros. Uno quiere que se restablezca plenamente la capacidad adquisitiva del hermano pueblo de Venezuela. Es muy difícil que un hermano prospere, si el otro no prospera. Necesitamos la prosperidad de todos”.

Añadió que “sé que una política internacional firme, que ya no tenga la causa de animosidad que mi presencia genera, firme y prudente, puede ayudar a que se restablezcan plenamente los derechos históricos de los ciudadanos de frontera”.