El acuerdo al que están próximos de arribar empresarios y trabajadores de la empresa automotriz Chery Socma deja como saldo una enseñanza: mantener las buenas relaciones laborales es clave a la hora de la instalación de las empresas internacionales en el país.

El lunes 4 de abril, el presidente José Mujica había trasladado su preocupación en el Consejo de Ministros, luego que fuera informado de la posibilidad de que la empresa Chery Socma abandonara Uruguay.

Los representantes de los ministerios de Industria y de Trabajo plantearon la situación por la que atraviesa la empresa, tanto a nivel comercial como sindical, y las dificultades por las cuales se mantenía firme la posibilidad de retirarse del mercado uruguayo.

Al gobierno le preocupa especialmente que la empresa china se mantenga en actividad. Por un lado, porque Uruguay fue el primer país en el que la empresa invirtió, y consideró su llegada como “emblemática”. Pero además, porque atada a esa inversión, se prevé la llegada de otras.

Ante la escasa diferencia en las cifras propuestas por los empresarios, los trabajadores y el gobierno, fuentes del Ministerio de Trabajo aseguraron que el acuerdo estaría “casi cerrado”.

Si bien desde el inicio el relacionamiento de los empresarios chinos con los empleados uruguayos no fue fácil, el tema sindical parece haber quedado superado. Después de largas jornadas de negociación en el Ministerio de Trabajo, las partes acercaron posiciones ayer y se espera un acuerdo en las próximas horas.

Ante la escasa diferencia en las cifras propuestas por los empresarios, los trabajadores y el gobierno, fuentes del Ministerio de Trabajo aseguraron que el acuerdo estaría “casi cerrado”. De todas formas, aún resta lograr un relacionamiento estable, que permita mantener la producción.

Lo que la empresa deberá sortear de ahora en más son las trabas argentinas que ponen en riesgo su continuidad, ya que impiden la exportación a ese país, y ése era uno de los objetivos de la empresa china.

Viene de antes. Meses atrás, la empresa había planteado al ministro de Industria, Roberto Kreimerman, su intención de ampliar sus instalaciones, pero también advirtieron sobre algunas dificultades que vivían en el país.

Habían señalado que en ese momento no se estaban cumpliendo los objetivos de producción que la empresa se había planteado.Y la relación con el sindicato no quedó afuera del planteamiento que realizaron los empresarios chinos al gobierno.

Según informó El Observador en setiembre de 2010, la empresa ya planteaba dificultades.

Pedían “un mayor compromiso en el campo laboral de forma de reducir las pérdidas de horas trabajadas por medidas sindicales”.

El ministro Kreimerman señalaba en ese momento que desde la empresa se pretendía “crecer en la producción” y que “les preocupa el tema de las relaciones laborales”.

Dijo que “quieren alcanzar las metas de producción y no tener días perdidos”.

En ese momento, el director de Industria, Sebastián Torres, dijo que se estaba intentando acercar a las partes para definir una agenda para avanzar hacia los logros en materia de producción. A su vez, el gerente del área de Promoción del Comercio Industrial del Ministerio de Industria, Fernando Schreiber, transmitió a los empresarios chinos que se necesitarían “concesiones bilaterales entre la empresa y los trabajadores”.

De todas formas, y a pesar de los intentos por mejorar las relaciones, en febrero del 2010, la Unión de Trabajadores del Metal y Ramas Afines (Untmra) paralizó las actividades que realizaba en ese momento la empresa Oferol para Chery, por el despido de 9 trabajadores.

Luego de varias negociaciones, el conflicto quedó solucionado, pero las relaciones siguieron siendo problemáticas. El Observador intentó sin éxito comunicarse con representantes de la empresa y los trabajadores.