Montevideo. En medio de un creciente malestar por parte de la cúpula militar por cuestiones salariales, el presidente de Uruguay, José Mujica, comunicó a las Fuerzas Armadas que su prioridad es la seguridad pública por lo que necesita que 2.000 soldados se conviertan en policías.

Durante la reunión que mantuvo el primer mandatario con los militares este martes pasado en el ministerio de Defensa, Mujica reiteró lo que había afirmado públicamente acerca de que es aspiración del gobierno que de las Fuerzas Armadas surjan las 3.500 vacantes que se crean en el Ministerio del Interior, aunque durante el encuentro del martes los comandantes en jefe de la Armada, Mario Caramés, y de la Fuerza Aérea, José Bonilla, dijeron que sus fuerzas no tienen margen para reducir efectivos. Por ello, la reducción de vacantes recaerá en el Ejército, que a la salida de la dictadura (1985) tenía 2.000 efectivos, y hoy ronda los 16.000.

Durante el encuentro el jefe del Ejército, Jorge Rosales, increpó a los gobernantes porque mientras que reducen vacantes militares y se retacean $100 millones (US$4,8 millones) a los ingresos de los oficiales, se crean decenas de cargos de particular confianza que costarán $130 millones (US$6,2 millones).

Fuentes militares dijeron al diario El Observador que el Ejército deberá poner manos a la obra para reducir aceleradamente esas 2.000 vacantes que solicitó el presidente, y que equivalen a una División (el Ejército tiene cuatro divisiones en todo el país).

Un general del Ejército dijo que en la ley de Defensa se deberá tener en cuenta la nueva realidad de la fuerza para ajustar su funcionamiento y repensar parte de su organización.