Montevideo. Uruguay tiene la expectativa que el nuevo gobierno que asuma en Argentina en diciembre relance el vínculo bilateral, dominado la última década por los distanciamientos.

El presidente uruguayo Tabaré Vázquez mantiene además un trato especial con el candidato oficialista y favorito para las elecciones presidenciales del 25 de octubre en Argentina, Daniel Scioli.

Scioli le dio su apoyo explícito a Vázquez cuando éste ganó su segunda presidencia en noviembre pasado y ahora el líder uruguayo retribuyó el gesto, al recibirlo el pasado martes, a unos días de los comicios argentinos.

Vaivenes. Separados por el Río de la Plata y el río Uruguay, los dos países tienen una hermandad histórica y fuertes intereses recíprocos en el intercambio económico.

Sin embargo, en el primer gobierno de Vázquez (2005-2010) el vínculo se congeló cuando Argentina denunció a Uruguay ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por la instalación de la planta de celulosa de UPM.

Ese periodo, en el que activistas de la ciudad argentina de Gualeguaychú bloquearon uno de los tres pasos fronterizos terrestres, coincidió con el gobierno del fallecido Néstor Kirchner, esposo de la actual mandataria Cristina Fernández, quien la sucedió en el cargo.

La relación entre los países rioplantenses parece encaminarse a cambiar, aunque existen antecedentes de escenarios auspiciosos que se frustraron.

La CIJ dictaminó que Uruguay incumplió el tratado bilateral al autorizar de manera inconsulta la instalación de la fábrica, pero descartó que ésta contamine, como denunció Argentina.

Cuando asumió el ex presidente uruguayo José Mujica, en marzo de 2010, las cosas a nivel de discursos mejoraron, pero no en los hechos.

Argentina intensificó su proteccionismo comercial, afectó la operación en puertos uruguayos, aplicó más trabas para el turismo en el exterior y no permitió avanzar en temas como el dragado de los canales de navegación.

La relación Mujica-Fernández terminó de romperse cuando Montevideo autorizó a UPM aumentar su producción anual a 1,3 millones de toneladas, lo cual generó inconformidad en Buenos Aires, que amenazó con volver a la CIJ.

Desde que Vázquez volvió a la presidencia no ha mantenido una reunión con Fernández, pese a que el viaje aéreo entre las capitales del Río de la Plata es menor a media hora.

Nueva etapa. Al ser recibido por Vázquez en la residencia presidencial de Suárez, en Montevideo, Scioli (Frente para la Victoria) dijo el martes que "la integración y complementación con Uruguay tienen un lugar prioritario en mi agenda de trabajo".

Subrayó además la "gran afinidad personal y política" que mantiene con Vázquez, lo cual "facilita que podamos llevar adelante una agenda de trabajo por el bien de nuestros pueblos".

El mandatario uruguayo, en tanto, aseguró que fue un encuentro "cordial y amable" en el que se analizaron "temas comunes de dos países tan hermanados como creo no hay otros dos países en el mundo".

Scioli también tuvo el respaldo explícito de Mujica, quienes compartieron estrado recientemente durante la inauguración de una escuela agropecuaria que lleva el nombre del ex presidente uruguayo en la provincia de Buenos Aires.

El discurso de Scioli sobre Uruguay está en línea con el de los principales aspirantes a la Casa Rosada argentina.

El candidato opositor Sergio Massa (Frente Renovador) dijo tiempo atrás que "tenemos la obligación de trabajar para que esa relación (bilateral) vuelva a su punto máximo".

Por su parte el también candidato presidencial de Argentina, Mauricio Macri (Cambiemos), ha mostrado un discurso de diálogo, pragmático y de apertura al mundo, por lo que se da por descontada su intención de mejorar el vínculo con Uruguay.

Para el historiador y politólogo Romeo Pérez, "Scioli viene a buscar votos y Vázquez lo recibe para pagarle la visita que hizo entre la primera y la segunda vuelta de las elecciones uruguayas".

"Seguramente Vázquez confía en que, si gana, Scioli se desprenda del sector 'K' (kirchnerismo) y tenga una postura de más apertura al mundo", interpretó en una entrevista con el diario local "El País".

En tanto, si gana Macri, "no se puede dar el lujo de pasar facturas. Tiene que distender la relación con Uruguay".

La relación entre los países rioplantenses parece encaminarse a cambiar, aunque existen antecedentes de escenarios auspiciosos que se frustraron.

De hecho, Vázquez llegó al poder en 2005 con el apoyo explícito de Kirchner, mientras Mujica tuvo señales de gran afinidad con Fernández en los meses posteriores a su asunción.