El presidente José Mujica dijo que hay que utilizar a los militares para controlar los accesos a las cárceles y calificó el estado de ellas como "lamentable".

El mandatario trató la situación del sistema carcelario en su audición de este jueves en una radio local, tras el asesinato del múltiple homicida Nelson Peña Otero, alias El Rambo, en el Penal de Libertad.

“Es obvio que si entran armas y entran drogas lo hacen por la puerta”, expresó Mujica. El Rambo fue asesinado a balazos por Alexandro Rodríguez de Armas, quien fue procesado este miércoles. De Armas declaró que venía premeditando matar a El Rambo desde 2006.

“Tuvo que pasar en estos días un asesinato a tiros en una cárcel para que gráficamente el Uruguay entero viera que había, por lo menos, la posibilidad en un cárcel de alta seguridad que existiera algún arma poderosa en manos de un preso, en un recinto que se supone que está férreamente controlado por la fuerza policial” dijo el mandatario.

“Sabíamos, de alguna forma, que estas cosas pasaban”, agregó Mujica, quien señaló que a las prisiones entran y circulan drogas y armas, lo que no puede “achacárselo livianamente”, al sistema de visita de familiares.

El mandatario señaló tener la “incertidumbre” de que una fuerza grande como la Policía podía tener en su seno “alguna falla en alguna persona o en algún funcionario”.

Control de Fuerzas Armadas. “Fue por esto que hace mese recomendamos personalmente y reiteradamente al ministro del Interior que había que trabajar para que la puerta de las prisiones, el acceso de las personas, pudiera ser eventualmente controlado por parte de las Fuerzas Armadas, de otro cuerpo, que nada tenía que ver con lo que había adentro (de las cárceles)”, expresó.

Mujica señaló que con esa medida la Policía no pierde soberanía ni se trata de “fascistizar nada”. “Es nada más y nada menos que una medida de seguridad que a la larga van a tener que agradecer los buenos policías y la seguridad en general, empezando por la ciudadanía”, agregó. “Porque es obvio que si entran armas y entran drogas lo hacen por la puerta. No es el Espíritu Santo que se cuela en las cárceles y entra drogas y armas. No podemos estigmatizar a los familiares ni al conjunto grande que compone la Policía (…) Acá viene la falla de carácter individual sobre la cual no hay medicina”, comentó.El presidente señaló que se necesitan herramientas para controlar lo que entra y lo que sale de las prisiones.

Por último, el presidente reconoció que el estado de las cárceles es “lamentable” y que combatir el hacinamiento es la prioridad, que la causa general del delito está en “ciertas condiciones sociales”, y que no comparte la visión de que hay barrios en los que la Policía no puede entrar. “Por lejos somos el país que en este frente está mejor en América Latina, sin embrago estamos peor con nuestra historia”, concluyó.