Pese a que el Poder Ejecutivo se prepara para acudir una vez más a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, ante la eventualidad de que Argentina presente otra denuncia contra Uruguay por haber autorizado el aumento de producción a la pastera UPM, en el gobierno no creen que la administración kirchnerista llegue a concretarla –como tampoco lo hizo en octubre– porque sabe que si lo hace lleva todas las de perder.

Esa es la visión que trasmitieron a El Observador fuentes de la cancillería y el Poder Ejecutivo que tienen relación directa con las negociaciones entre ambos países por el nuevo diferendo surgido en torno a la planta instalada en Fray Bentos.

Las fuentes aseguran que el gobierno argentino y los partidos opositores de ese país saben que no tienen posibilidad de ganar en La Haya. Asimismo, sugirieron que el tema se decantó hacia una definición política.

En octubre de 2013, el gobierno había permitido a la planta producir 100 mil toneladas más y llegar a 1.2 millón por año. Ahora resolvió autorizarle otras 100 mil toneladas. En ese momento, Argentina también amenazó con acudir a la Corte de La Haya.

Mientras tanto, el vicepresidente Danilo Astori le dijo ayer a El Observador que es partidario de explicar la posición de Uruguay en organismos regionales e internacionales. La intención del vicepresidente es presentar el caso en “todos los ámbitos regionales e internacionales que sea posible”.

A nivel regional, los organismos a los que Uruguay puede acudir son el Mercosur y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). En el plano internacional, puede hacerlo ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Por su parte, desde filas de la oposición, el senador nacionalista Sergio Abreu, que habló por teléfono con el canciller Luis Almagro para darle su apoyo, también está a favor de recurrir a esos foros. En el gobierno anterior, cuando Argentina presentó la primera denuncia en La Haya, y los puentes estaban cortados, Uruguay tuvo a favor para presentar en ese juicio un fallo del Tribunal del Mercosur sobre el libre tránsito.

En tanto, en la Cancillería se entiende que –desde un punto de vista estrictamente jurídico– el único ámbito en el que Uruguay puede plantear el caso es la Corte de La Haya. “Esa jurisdicción es excluyente de cualquier otra, pero eso refiere exclusivamente si se da la presentación de demanda y para una hipótesis de aumento de producción”, afirmaron fuentes de cancillerría.

En cualquier caso, en el gobierno de Mujica está convencido de que le asiste “el derecho y la razón” para defender su postura en la Corte Internacional tras haber autorizado la semana pasada a la pastera a que incremente su producción.

Al ser consultado ayer en radio El Espectador, Almagro señaló que su paciencia es “ infinita”, pero “los intereses de los uruguayos tienen cierta urgencia. A los dos países nos sirve tener una agenda positiva; si alguien no lo entiende así, será peor para ese, no para el otro”, afirmó el canciller.

Uruguay asegura que su decisión sobre UPM fue comunicada en tiempo y forma en la Comisión Administradora del Río Uruguay donde ambos países están representados. Para Argentina, que se vio “sorprendida” por la autorización uruguaya, ya no hay lugar para el diálogo, según su canciller Héctor Timerman.

La tensión diplomática había subido de tono el viernes cuando la cancillería argentina remitió una nota a Uruguay en la que anunció que recurrirá a la Corte Internacional y que “revaluará” la relación bilateral ministerio por ministerio.

La cancillería uruguaya respondió 24 horas después con otro comunicado donde reclamó tener “buena fe” para solucionar los asuntos pendientes. Incluso, por primera vez, el gobierno de José Mujica aceptó públicamente que decisiones argentinas afectaron directamente a Uruguay. Puso como ejemplo las resoluciones sobre los puertos, los retrasos para dragar canales en el Río Uruguay y Río de la Plata, trabas comerciales y obras en Nueva Palmira.

“Todo lo que teníamos para decir lo dijimos a través del comunicado”, comentó Mujica a La República. Tras la nota de Uruguay, Timerman declaró a los medios que “ya están agotadas” las instancias de diálogo.

“El problema es político. Cuál es la influencia de Botnia sobre la realidad uruguaya, Ahí está el problema”, afirmó Timerman.

Almagro dijo ayer en el programa En Perspectiva que desde el comienzo “estuvo planteado” el aumento de la producción de UPM, siempre y cuando la empresa cumpliera requisitos que cumplió.