Montevideo. Un año después de asumir el poder, el presidente José Mujica no ha convencido a los uruguayos de que su estilo conciliador sea la mejor forma de gobernar y muchos afirman que necesita más dureza para concretar prometidas reformas económicas.

El mandatario de Uruguay, un país que basa su economía en la actividad agropecuaria y el turismo, tiene como desafío domar una efervescente base de apoyo que le garantiza mayoría parlamentaria, pero que le ha puesto trabas para aprobar una reforma tributaria y de la pesada estructura del Estado, considerada necesaria para aliviar las arcas públicas.

El desempeño económico del país lo beneficia, ya que Uruguay vio crecer sus ingresos por exportación gracias a la subida de los precios de los alimentos. El Producto Interno Bruto (PIB) creció en torno a un 8% en el 2010, pero eso no se ha visto reflejado en el apoyo a su gestión.

La aprobación al gobierno de Mujica cayó a un 48% en diciembre, desde un 71% a mediados del 2010, pocos meses después de asumir las riendas de la nación, según un sondeo de la consultora local Equipos Mori.

Lento, muy lento. El mismo Mujica, un ex guerrillero de 75 años que este martes cumplió su primer año de gobierno, coincidió con parte de la opinión pública en que esperaba cambios más visibles.

Para el analista político Adolfo Garcé, evitar la confrontación y apelar a la negociación en busca de consensos es visto por una parte de la población como la gran debilidad del presidente.

"Siempre faltan cosas para hacer. Para mí es positivo, pero me quedan muchas cosas por delante. Todo, todo lento, muy lento, demasiado lento", dijo el presidente a periodistas el lunes al ser consultado sobre su primer año en el poder.

Reformar la pesada estructura del Estado, la educación y el oneroso sistema tributario, medidas resistidas por sindicatos poderosos y que a su vez ayudaron al Frente Amplio a llegar al poder, son algunos de los cambios que el mandatario se propuso al iniciar su período de Gobierno y aún no ha podido plasmar.

"El éxito de este gobierno va a depender de la capacidad que tenga Mujica para encaminar al Frente Amplio (coalición oficialista) y encarar las reformas necesarias en infraestructura, educación y del Estado (...) Si no, creo que éste va a ser un Gobierno finalmente frustrado", comentó a Reuters el politólogo Juan Carlos Doyenart.

"La idea que ha transmitido hasta el momento es de inoperancia, de un gobierno de izquierda que parece que gastó todos los cartuchos en el primer Gobierno y que ahora, enfrentado a temas más de fondo, como los que tiene por delante, no avanza", agregó.

Mujica encabeza el segundo gobierno de izquierda en el país tras su antecesor, Tabaré Vázquez, considerado un dirigente de carácter fuerte y firme en el ejercicio del poder.

En la calle, la empleada Beatriz Rodríguez, de 42 años, coincidió. "Lo que le falta al 'Pepe' (Mujica) es hacer valer que es el presidente que votamos, que no pida tanta opinión al Frente (Amplio) y que decida más, porque sino, no va a hacer nada de lo que se propuso", dijo.

Para el analista político Adolfo Garcé, evitar la confrontación y apelar a la negociación en busca de consensos es visto por una parte de la población como la gran debilidad del presidente.

"Es su estilo presidencial, al presidente Mujica no le gusta ejercer de un modo severo, drástico, su autoridad sobre otros, prefiere negociar (...), pero es posible que la opinión pública lo perciba a esto como un déficit de liderazgo", dijo.

Logros. Para los analistas consultados, el logro más importante de la administración Mujica ha sido la recomposición de la relación con la vecina Argentina, tras años de diferendo por la instalación de una planta de celulosa en un río limítrofe.

El fortalecimiento de los lazos con Brasil, principal socio comercial de Uruguay, y la inclusión de la oposición de centroderecha en el Gobierno, al permitirles ocupar cargos en empresas estatales, son señalados por los analistas como otros logros importantes de la administración Mujica.

Otro punto sobresaliente de su gestión fue la expansión de la economía en el 2010, cuando culminó según las previsiones de expertos en uno de los niveles más elevados de los últimos años.

"Es muy destacable que haya logrado tener tasas de crecimiento tan elevadas, lo que ha permitido continuar mejorando en salarios, bajando el desempleo, es decir mejorando la mayoría de las variables macroeconómicas", dijo la analista económica Gabriela Mordecki.

Uruguay, cuya economía se apoya principalmente en el sector agropecuario, creció un 2,9% en el 2009 y según analistas consultados por el Banco Central culminó en el 2010 con una expansión de un 8,33%.