Montevideo. Los gobiernos de Uruguay y Argentina avanzaron este martes en el intercambio de ideas para controlar la calidad de las aguas de un río limítrofe en el que está instalada una polémica planta de celulosa que desató un largo conflicto entre ambos países.

El canciller argentino, Héctor Timerman, presentó a su par de Uruguay, Luis Almagro, una propuesta de control que fue recibida como "positiva" en el marco de una visita a Montevideo, en la que también se reunió con el presidente José Mujica.

"He traído una propuesta para el monitoreo del Río Uruguay, una propuesta que creemos nosotros basada en la ciencia y en el interés de resolver esto lo antes posible", dijo Timerman.

"Estamos a la expectativa de sus comentarios, de los cambios y de las propuestas que tengan que hacer para mejorarla o para llevarla adelante", agregó el canciller argentino.

Uruguay consideró positiva la propuesta argentina, cuyo contenido no fue divulgado, aunque aclaró que deberá estudiarla en profundidad.

"La propuesta requiere mayor análisis, la consideramos positiva desde todo punto de vista, pero obviamente tendrá posteriores instancias para analizarla (...) y poder dar una una respuesta final", dijo por su parte Almagro a periodistas.

La planta que construyó la empresa finlandesa Botnia disparó un bloqueo de ambientalistas argentinos a un puente fronterizo durante más de tres años, como protesta ante posibles efectos contaminantes.

A comienzos de junio, los ambientalistas resolvieron levantar el bloqueo por 60 días para que los gobiernos negocien una salida al conflicto.

El anuncio de los manifestantes llegó luego de que un juez argentino ordenó a los ambientalistas que desistieran de su postura y de que el gobierno de ese país entablara demandas judiciales contra algunos de los activistas.

El conflicto entre los países llegó hasta el tribunal de justicia de La Haya, el cual dictaminó que Uruguay violó artículos de un tratado bilateral sobre el río al no consultar a su vecino sobre el proyecto, pero permitió el funcionamiento de la fábrica al no hallar pruebas de contaminación.