Montevideo. Un Tabaré Vázquez victorioso y seguro y un Luis Lacalle Pou más beligerante y apelando a la "libertad" cerraron este jueves la campaña electoral por la segunda vuelta de las elecciones presidenciales uruguayas, que transcurrió de forma anodina, sin sorpresas y con la sensación de que todo está decidido.

La enorme distancia de unos 14 puntos porcentuales que según las últimas encuestas separan a ambos contendientes en favor del ex-presidente Vázquez (2005-2010), candidato del oficialista Frente Amplio (FA), han marcado, y mucho, la intensidad de una campaña que bajó muchos enteros respecto a la primera fase.

Al calor de esta ventaja, Vázquez convirtió el multitudinario acto que presidió hoy en Montevideo en una fiesta en la que afirmó en reiteradas ocasiones y de forma vehemente que el FA "obtendrá su tercer gobierno consecutivo el 30 de noviembre" al calor de los éxitos y la confianza generada en la ciudadanía por su labor en estos años.

"El FA que hoy cierra esta campaña, sembró esperanzas hace años de que si llegaba al gobierno haría un país mejor. Y cumplió. Este FA selló a lo largo del tiempo compromisos con la gente y las grandes mayorías nacionales. Y hoy cosecha confianza, sembró humanismo, solidaridad, fraternidad, y hoy recoge adhesiones impresionantes", indicó.

El pasado 26 de octubre, en la primera vuelta electoral, Vázquez obtuvo casi el 48% de los votos y con ello aseguró la mayoría en la Cámara de Diputados (50 en 99 legisladores), un resultado que no había anticipado ninguna encuesta y que lo dejó a las puertas de la presidencia.

El politólogo Luis Ignacio Zuasnabar apuntó hoy en declaraciones al diario El Observador que para Lacalle un triunfo sería superar el 40% de los votos (obtuvo un 30,9 % en la primera ronda), mientras que Vázquez podría considerar "un triunfazo" si obtiene más de 15 puntos de ventaja, lo que le daría una mayor legitimidad a la hora de realizar políticas.

Vázquez apuntó que los que no se "explican" el triunfo de su candidatura, "miran por mirar, y no miran para ver", algo que no hace el pueblo uruguayo que comprobó "que esta fuerza política tiene el mejor proyecto para que todos los uruguayos vivan cada vez mejor".

Para el futuro, Vázquez fue más vago, y apuntó a "igualar la sociedad hacia arriba", con "trabajo digno, mejor salud y vivienda, mayor cultura".

"Y eso es algo que ya a realizado el FA y por eso vamos a ganar el domingo", añadió.

En el campo opuesto, Lacalle Pou y su candidato a vicepresidente Jorge Larrañaga cerraron sus actividades en la localidad de San Carlos apelando a la "libertad" que los uruguayos ganarán si triunfa su candidatura.

La propuesta "por la positiva" con la que el líder del Partido Nacional (PN) marcó su campaña quedó un poco alejada en este último discurso antes de la entrada en vigor de la veda electoral que prohíbe los actos proselitistas a partir de la medianoche.

Lacalle no dudó en apuntar los errores del FA en el poder y el peligro de que Vázquez gobierne abusando de su mayoría parlamentaria.

Además, cargó contra el gobierno por la persistencia de zonas marginales "por los que no pasaron los diez años de bonanza económica", la situación de la educación, o la seguridad pública, que tildó de "fracaso rotundo", además de atacar las "relaciones exteriores en función de los amigos" en las que a su juicio incurre constantemente el FA.

Encuestadoras, politólogos y periodistas de toda índole han calificado la contienda del domingo como poco más que una anécdota en la que la única espectativa es ver cual será la diferencia de votos a favor de Vázquez.

El politólogo Luis Ignacio Zuasnabar apuntó hoy en declaraciones al diario El Observador que para Lacalle un triunfo sería superar el 40% de los votos (obtuvo un 30,9 % en la primera ronda), mientras que Vázquez podría considerar "un triunfazo" si obtiene más de 15 puntos de ventaja, lo que le daría una mayor legitimidad a la hora de realizar políticas.

La campaña cerró tras una recta final con poco empuje, en la que ninguno de los dos contendientes tuvo actos muy relevantes y en la que incluso Vázquez descansó durante cinco días de la semana final, cómodo con su ventaja.

El domingo 30 de noviembre unos 2,6 millones de uruguayos votarán al presidente, que asumirá el próximo 1 de marzo en sustitución de José Mujica.