Caracas. Una decena de autos de lujo es intervenido en un taller mecánico en Caracas, la capital de Venezuela. Los trabajadores desarman la carrocería y remueven los cristales en un minucioso proceso para convertir a los vehículos en fortalezas sobre ruedas.

El trabajo debe hacerse rápido pues la fila es larga.

Según cifras de organizaciones no gubernamentales, Venezuela carga con uno de los mayores índices de criminalidad del continente, lo que ha obligado a los ciudadanos a reforzar sus sistemas de protección contra el hampa.

Pero el gobierno del presidente izquierdista Hugo Chávez asegura que ha aumentado la presencia de los cuerpos de seguridad en las calles y reducido los índices de delincuencia, aunque las cifras oficiales son restringidas.

"Fue el peor día de mi vida", dijo Diana De Sousa, una joven diseñadora de 25 años, al recordar el robo del auto de su amiga, con quien se dirigía una noche a un centro comercial en el este de Caracas.

"Dos motorizados armados, uno de cada lado de la camioneta, nos ordenaron a gritos que frenáramos el carro. Mi amiga frenó bruscamente y nos bajaron a empujones. Se llevaron todo y allí nos dejaron, solas", recordó expresando su angustia.

Según el Instituto de Investigaciones de Convivencia y Seguridad Ciudadana (Incocec), una asociación que dice obtiene sus cifras de fuentes policiales, se registraron unos 23 robos de autos diarios en Caracas y unos 23.400 robos de celulares a nivel nacional durante los dos primeros meses del 2010.

"El venezolano, sea el que vive en el barrio o el que vive en una urbanización (...) ha buscado preservar su entorno", explicó Franklin Chaparro, ex comisario de la policía científica y director de la firma de seguridad Serseco.

"La verdad es que nos hemos autoimpuesto un toque de queda frente al alarmante y creciente auge de la inseguridad", dijo.

En confinamiento. El Incocec además contó una tasa de 49 homicidios por cada 100.000 habitantes el año pasado, de las más altas del continente, superada por El Salvador con 70 asesinatos y Honduras con 53,5 homicidios por cada 100.000 habitantes.

Los rampantes índices de violencia son percibidos por los venezolanos como su principal problema y analistas aseguran que aunque la imagen del presidente Chávez había logrado alejarse del problema, su popularidad empezó a deteriorarse por el crimen a semanas de unos cruciales comicios legislativos.

El mandatario ha incluido el tema en su agenda política y ha dicho que batallará contra del hampa por considerarla un elemento desestabilizador de su proyecto socialista.

Aun así, la ciudadanía que desconfía de los cuerpos de seguridad -el propio Gobierno ha admitido que efectivos policiales y militares han estado involucrados en delitos-, decidió conjurar el problema con la instalación de sus propias redes de protección.

"La gente invierte en seguridad, lo que antes no hacía. Se conformaban con una alarmita (...) Ahora hemos hecho hasta bunkers de seguridad", dijo Alberto Peñaranda, director del grupo de empresas de seguridad OAP que atiende a bancos, compañías y particulares.

Mejorar las condiciones de seguridad personal implica grandes desembolsos, que serán proporcionales a los artilugios a los que se recurra.

Todo tiene un precio. Empresarios del ramo concuerdan en que la inversión mínima recomendada para instalar sistemas básicos de video y alarma en los hogares ronda los US$930, calculados a tipo de cambio oficial de 4,3 bolívares por dólar. De allí en adelante los montos no tienen tope.

La mayor cantidad de crímenes de extorsión y secuestros, que según el Incocec se incrementaron 47% a 393 casos en el primer trimestre de este año, también ha impulsado el uso de sistemas de protección personal.

El blindaje de un auto oscila entre US$12.000 y US$25.000, según el nivel de protección que se escoja. Algunas personas añaden sistemas de rastreo satelital, intercomunicador y otros elementos para aislarse del exterior.

"Nuestros clientes lo que exigen es protegerse contra hampa común, contra el que viene en la motocicleta, el que está armado, el que quiere el reloj, el Blackberry o el vehículo", dijo Oscar Sabater, director de Armor Blindados, una de las decenas de empresas que ofrece esos servicios en el país.

El Gobierno ha ensayado diversas acciones contra la delincuencia, como la creación de la Policía Nacional Bolivariana y operativos de seguridad en zonas con cifras rojas, cuya efectividad ha sido catalogada como limitada.

Los altos niveles de impunidad -analistas dicen que de cada 100 casos, sólo 10 son investigados- y la debilidad de las redes de prevención y castigo del delito, juegan en contra de los planes gubernamentales.

"La violencia inusitada es profundamente preocupante. Ahora también hay que saber cómo dejarse atracar", dijo Chaparro.