Caracas. Los venezolanos votaban el domingo por los miembros de una controvertida Asamblea Nacional Constituyente promovida por el presidente Nicolás Maduro, en unos comicios en los que no participa la oposición por considerar que erosiona la democracia y economía del país petrolero.

Con excepción de algunos grandes centros de votación donde decenas hacían fila para votar, la afluencia de electores no lucía masiva cerca del mediodía en la capital Caracas y en ciudades del interior como San Cristóbal, Ciudad Bolívar y Barinas, cuna del fallecido líder socialista Hugo Chávez.

"Voy a votar porque soy chavista. Esto es la paz, la Constituyente; lo que la oposición quiere es muerte y guarimbas (protestas) y el Gobierno lo que quiere es paz", dijo Olga Blanco, de 50 años, en un centro de votación en el centro de Caracas, donde una veintena de personas esperaba su turno.

La oposición llamó a sus huestes a protestar en las calles contra la elección del nuevo cuerpo, compuesto por 545 asambleístas, y que regentará sobre el resto de poderes públicos para reescribir la Constitución y disolver instituciones como el Congreso -en manos de críticos de Maduro- y la Fiscalía, cuya jefa rompió con el Gobierno.

"La dictadura no entiende cómo con toda la amenaza, con toda la represión, la gente dijo 'no voto porque no me da la gana'", afirmó el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara.

Fuerzas de seguridad usaban gases lacrimógenos para evitar que los opositores con camisas blancas y empuñando banderas se reunieran en la principal autopista de Caracas.

Asimismo, había enfrentamientos entre manifestantes y equipos antimotín en la occidental San Cristóbal, en varias localidades del estado Mérida, en Barinas y al sur, en Ciudad Bolívar. Medios locales reportaban un puñado de heridos.

La comunidad internacional ha criticado fuertemente la propuesta de Maduro y lo ha conminado a retroceder, pero el mandatario socialista no ha hecho caso, porque sostiene que la Constituyente es la única opción para pacificar el país, inmerso en una ola de protestas que ha dejado, al menos, 115 fallecidos.

"Ha querido el emperador Donald Trump prohibirle al pueblo ejercer el derecho al voto", dijo Maduro en referencia a su par en Estados Unidos, que amenazó días antes con imponer sanciones económicas si el gobierno venezolano no suspendía la elección de la Asamblea Nacional Constituyente.

"No hay poder sobre la tierra que le pueda impedir al pueblo de Venezuela su derecho a votar", añadió el mandatario, en una sorpresiva aparición para ser el primero en participar de la jornada junto con su esposa y candidata Cilia Flores.

Muchos de los 6.120 candidatos acudían también a sufragar desde las primeras horas del día, en una elección a la que se postulan, entre otros, el hijo del mandatario, Nicolás Maduro Guerra, la excanciller Delcy Rodríguez y el hermano mayor del fallecido presidente Hugo Chávez.

En medio de la tensión política, la Fiscalía reportó el domingo la muerte de dos personas. Uno de ellos, Marcel Pereira, de 38 años, murió el sábado en una manifestación en el estado Mérida, mientras Félix Pineda, un candidato a la Constituyente por el estado Bolívar, falleció a causa de disparos recibidos durante un robo a su residencia.

"Rescatar al pais". La oposición sostenía que la participación era mínima en todo el país, lo que interpretaron como un acto de protesta contra Maduro.

"La dictadura no entiende cómo con toda la amenaza, con toda la represión, la gente dijo 'no voto porque no me da la gana'", afirmó el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara.

Los comicios también serán un termómetro del respaldo hacia el Gobierno, actualmente alrededor del 20%. La oposición le ha pedido al árbitro electoral que revele la participación del domingo para compararla con los 7,5 millones que le pidieron a Maduro suspender la Constituyente en un reciente plebiscito.

Trabajadores estatales denunciaron que recibieron presión de sus jefes para votar el domingo, dijeron a Reuters dos docenas de funcionarios de organismos como la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y el Metro de Caracas.

El gobierno sostiene que la Constituyente legislará para cambiar la economía y conseguir que dependa cada vez menos de los vaivenes de los precios internacionales del crudo. Pero los dirigentes opositores acusan que el mandatario de 54 años busca con el mecanismo evadir las elecciones venideras, incluidas las presidenciales de fines del 2018.

Venezuela atraviesa la peor crisis de su historia reciente, con una inflación de tres dígitos, recesión económica y escasez de alimentos y medicinas que la oposición prevé empeorará una vez se instale la Constituyente. (http://tmsnrt.rs/2qKP13f)

Desde Canadá a Argentina, pasando por la Unión Europea, diversos gobiernos han criticado la iniciativa de Maduro que, sostienen, es la consumación de una "dictadura".

La oposición ha prometido seguir en las calles del país, como desde principios de abril, para presionar al Gobierno a que acepte sus exigencias, como desmontar la Constituyente, convocar elecciones adelantadas, liberar a cientos de activistas presos y el ingreso de ayuda humanitaria