La Cancillería de Venezuela acusó este sábado a Estados Unidos de minar las ya debilitadas relaciones bilaterales al señalar por cuarto año consecutivo que el gobierno del presidente Hugo Chávez no hace lo suficiente en la lucha global contra el narcotráfico.

Chávez, inmerso en la campaña por su reelección en el 7 de octubre, suele acusar a Washington de apoyar política y financieramente a la oposición, pero el voltaje de sus críticas bajó sensiblemente desde la asunción del presidente Barack Obama, quien también busca un nuevo mandato el 6 de noviembre.

Caracas rechazó "de la manera más contundente" el "Informe sobre los países de mayor tránsito o producción de drogas en el mundo" que también señala duramente a Bolivia y Birmania, por considerarlo "plagado" de mentiras, amenazas y prejuicios.

"Estados Unidos no tiene autoridad moral para juzgar las políticas de otros países en materia de lucha contra el narcotráfico, pues mantiene una actitud favorable al consumo de estupefacientes en su territorio, convirtiéndolo en el mayor mercado de drogas del planeta", dijo el comunicado.

Las relaciones entre ambos países están en punto muerto desde 2010, cuando Caracas vetó al embajador seleccionado por Washington, quien respondió retirándole las credenciales al principal diplomático venezolano en el país.

Aunque el mandatario izquierdista ha insistido en la campaña que el "imperio estadounidense" y la burguesía venezolana conspiran para desestabilizar su proyecto socialista, la retórica contra Obama es mucho más comedida que con su predecesor, George W. Bush, a quien el líder bolivariano calificó de borracho, genocida y diablo.

Chávez anunció en agosto el arresto de un supuesto marine estadounidense cuando trataba de entrar ilegalmente al país desde la vecina Colombia, aunque el tema pronto pasó a segundo plano y está siendo manejado discretamente por diplomáticos.

Antes este mes, otro episodio amenazó con enturbiar las sensibles relaciones bilaterales cuando Venezuela detuvo al capitán estadounidense de un barco donde las autoridades encontraron armas, aunque luego retiraron las acusaciones.

"No necesitamos ayuda". El narcotráfico ha sido uno de los puntos de permanente desencuentro entre ambas administraciones desde que en 2005 Caracas rompiera con la agencia antidroga estadounidense (DEA, por su sigla en inglés) tras acusar al organismo de violar su soberanía y de fomentar el tráfico de estupefacientes.

"La porosa frontera occidental con Colombia, su débil sistema judicial, la inconsistente cooperación internacional antidrogas y un ambiente generalmente permisivo y corrupto convierten a ese país en una de las rutas preferidas para (traficar) desde Sudamérica", señaló el reporte, que calcula que en  2011 salieron entre 161 y 212 toneladas de cocaína del país.

Venezuela no es un país productor, pero se le considera una vía de tránsito clave para llevar la droga proveniente de la vecina Colombia o de Perú hacia Centroamérica y Africa, con destino final en Estados Unidos y Europa.

Desde el fin de la cooperación con Estados Unidos, las incautaciones de cocaína han ido cayendo casi cada año desde un máximo de 58 toneladas en el 2005 a unas 26 toneladas el año pasado, según estadísticas oficiales.

Sin embargo, las autoridades antidrogas venezolanas rechazaron el informe alegando que han mantenido un alto nivel de incautaciones globales de droga y rotundos éxitos policiales en la detención y entrega de importantes jefes del narcotráfico a Estados Unidos y Colombia.

"No necesitamos la ayuda de Estados Unidos para nuestra lucha antidrogas", dijo tajante este sábado Néstor Reverol, jefe de la Oficina Nacional Antidroga (ONA), en un pronunciamiento transmitido por el canal estatal de televisión.

El comunicado de la Cancillería destacó que la "revolución bolivariana" desarrolla una política "soberana y efectiva" en la lucha contra el narcotráfico, que afirma empezó a mejorar tras finalizar "las operaciones oscuras" de la DEA en el país.