Caracas. Cada vez que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, hablaba de la burocracia y de los altos salarios, salía a relucir la Ley de Emolumentos, que fue impulsada por el fallecido diputado Luis Tascón.

Este parlamentario trabajó con intensidad en esta propuesta y la hizo valer desde el primer boceto. Acostumbrado a las listas, le recordaba a sus colegas que ellos habían firmado, pero algunos no reconocían su rúbrica.

Pero en diciembre (2010), entró en el lote de leyes de emergencia. Nadie la estaba pidiendo, pero fue incluida de "sorpresa". La aprobaron y salió publicada en Gaceta Oficial.

No obstante, las declaraciones del contralor general de la República dejaron en evidencia que esa ley no fue consultada, sino que fue aprobada en el fragor de una fría madrugada de diciembre, en donde se hizo el más grande parlamentarismo nocturno en la historia de este país.

El Presidente hablaba del "coco": los que ganan mucho, los burócratas, deben ganar menos y al final llegó, pero en vez de dar miedo, originó rabia porque eso de rebajarse el salario no es algo muy popular que digamos.

La ley no está clara. Queda la duda de si por ejemplo aplica solo para el presidente del BCV o para los directores también.