Cumana, Venezuela. Desde que lanzó su candidatura a las primarias de la oposición, el joven gobernador Henrique Capriles ha bajado casi cinco kilos tras realizar un frenético recorrido por los 23 estados de Venezuela en poco menos de tres meses de campaña.

Y, pese a ser el favorito para ganar las primarias, Capriles sabe que deberá sacrificar aún más su físico en el difícil camino hacia las elecciones presidenciales del 7 de octubre, cuando intentará vencer al mandatario Hugo Chávez, quien ha sido prácticamente imbatible desde que llegó al poder hace 13 años.

"¿Cómo cambias, a pocos días para las elecciones, una diferencia de 15 ó 20 puntos en las encuestas?", se preguntó Capriles en un alto de su gira que lo llevó por la costa oriental del país, mientras decenas de mujeres se agolpaban para recibir un beso o una sonrisa del inagotable candidato.

Pero el abogado de 39 años se apresuró a decir que no quiere sonar "pretencioso" pese a la diferencia que lo separa de sus cuatro rivales políticos para las primarias del 12 de febrero, cuando la oposición venezolana elegirá, por primera vez en su historia, a un candidato único.

Tras la última movida en el tablero político con la dimisión del ex alcalde Leopoldo López -que iba tercero en los sondeos- en favor de Capriles, se afianzó aún más el liderazgo del gobernador del estado Miranda que elogia al modelo aplicado por el ex presidente brasileño Luis Inácio Lula da Silva.

"Esto prácticamente inclinó el resultado de las primarias a favor de Capriles", escribió el analista de la firma BBO, Russ Dallen, en una nota a clientes.

"La gente cree que las ideas de la oposición son buenas, pero no emocionan (...) frente a los problemas la gente responde racionalmente, pero frente a Chávez, responde emocionalmente". Oscar Schemel, presidente de la encuestadora Hinterlaces.

Capriles, calificado por Chávez como "irresponsable y embustero", aventaja por al menos 15 puntos a su más cercano perseguidor, el gobernador del rico estado petrolero y ganadero de Zulia, Pablo Pérez, según todas las encuestas.

Pero, a 300 kilómetros al este de Caracas, en Guamachito, un sector pobre de la costa oriental del país, la única postulante mujer, María Corina Machado, aseguró que su candidatura "sube y sube" y que en una semana "pueden ocurrir muchas cosas".

Días atrás, durante la maratónica presentación de su Memoria y Cuenta, Chávez se enfrentó verbalmente a la también diputada y ésta lo recriminó en cadena nacional de televisión por su política se expropiaciones. "Expropiar es robar", le espetó.

La frase se convirtió en eslogan de su campaña y la ha catapultado, según al menos dos encuestadoras, al segundo lugar de las preferencias. Antes del incidente, la intención de voto a favor de la mujer de 43 años y madre de tres hijos era de apenas un 4%; actualmente es de al menos un 15%.

"María Corina es la única que se ha enfrentado a Chávez. Le dice las cosas en su cara", resaltó Lizbeth Malba, seguidora de Machado, antes de que la candidata fuera engullida por una turba que le rogaba una firma, una foto, una sonrisa.

Pese al optimismo de Machado, la mayoría de sondeos aún sitúan a Pérez, de 42 años y respaldado por la maquinaria de los partidos políticos tradicionales, en el segundo lugar de la carrera electoral opositora.

Sin embargo, la candidatura de Pérez, partidario de las políticas de centroizquierda, se ha visto estancada producto de lo que algunos analistas han llamado una "campaña desacertada".

A pesar de ello, el gobernador del estado más poblado del país recorre Venezuela de cabo a rabo en multitudinarias caminatas y su comando de campaña ha prometido la nada deleznable cantidad de 1,2 millones de votos para unos comicios donde se espera el sufragio del doble de personas.

La lista de cinco aspirantes la completan el ex embajador Diego Arria, de 73 años; y el político izquierdista de 64 años ex aliado de Chávez, Pablo Medina, ambos con pocas posibilidades, según sondeos.

¿Suficiente para derrotar a Chávez? Quién triunfe en las primarias tendrá ocho meses para hacerle frente al "nuevo Chávez", que asegura superó el cáncer, habla nueve horas y media de pie, trota en la calurosa Faja Petrolífera del Orinoco y, domingo a domingo en su programa Aló Presidente, enfila sus baterías contra la oposición.

Aquella recuperación física, aunada a la jugosa chequera petrolera y la enorme maquinaria partidista, hacen del militar retirado de 57 años un hueso muy duro de roer, aunque los comicios de este año asoman como los más reñidos para el gobernante socialista.

"La gente cree que las ideas de la oposición son buenas, pero no emocionan (...) frente a los problemas la gente responde racionalmente, pero frente a Chávez, responde emocionalmente", dijo el presidente de la encuestadora Hinterlaces, Oscar Schemel.

La mayoría de encuestadoras le dan a Chávez una aceptación de entre un 50 y un 60% y una intención de voto 10 puntos menor.

"Estas elecciones se parecen mucho al proceso de 1998 cuando Chávez ganó por primera vez. Chávez no tenía la maquinaria, tenía la gente. El que tiene la gente siempre gana", dijo Capriles en un bus que lo trasladó desde el aeropuerto de Cumaná hacia un mercado donde realizó una tumultuosa caminata.

Pero en cada alocución, además de lanzar nuevos subsidios para los más pobres, Chávez le habla a sus votantes: "el pueblo va a tener que escoger entre la burguesía del imperio o Chávez, y Chávez es el pueblo", dijo días atrás durante la entrega de asignaciones económicas a niños y ancianos de escasos recursos.

Mientras el militar retirado va calentando la campaña, el descontento crece en muchos venezolanos que alguna vez votaron por él, preocupados principalmente por la elevada inflación, la escasez de alimentos y la inseguridad.

"Para ver si el agua está salada hay que probarla. No puedes saber sólo mirando. Así que tenemos que darle un chance (a Capriles)", dijo el pescador Samuel Núñez mirando el agua cristalina en la península de Araya, mientras el candidato exponía sus ideas.