Caracas. Venezuela extraditó este lunes a seis colombianos y un estadounidense acusados de narcotráfico, acción que Caracas destacó como una muestra de cooperación que echa por tierra acusaciones de Washington de que ha fallado en la lucha antinarco y que funcionarios apoyan a la guerrilla.

El ministro de Interior, Tarek El Aissami dijo que los siete expulsados fueron atrapados en los últimos meses debido a labores de inteligencia de las unidades antidrogas venezolanas, "en el marco de los convenios de cooperación en materia de lucha contra el tráfico ilícito de drogas".

En el grupo de colombianos entregados a representantes de la justicia de Bogotá se encuentran dos miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la mayor guerrilla izquierdista que opera en el país vecino.

El ciudadano estadounidense, entregado a diplomáticos de su país, es acusado de pertenecer a una agrupación que enviaba drogas desde Asia a Europa, Puerto Rico y Estados Unidos.

"Recientemente Estados Unidos publicó un informe, el que rechazamos categóricamente, sobre la supuesta falta de cooperación. En los últimos años hemos capturado y entregado 69 jefes importantes de organizaciones dedicadas al tráfico de drogas", destacó El Aissami.

A inicios de septiembre, el departamento del Tesoro estadounidense dijo que identificó a un militar, dos políticos y un oficial de inteligencia venezolanos como enlaces de las FARC y anunció sanciones en su contra.

El Gobierno del presidente Hugo Chávez negó los señalamientos y el ministro El Aissami insistió el lunes en que la cooperación es constante y ha dado frutos.

Como ejemplo, detalló que con el detenido estadounidense suman 15 ciudadanos de ese país aprehendidos en Venezuela y entregados a la justicia de Washington, a la vez que aseguró que en lo que va del año Venezuela ha incautado 30.275 kilos de distintas drogas.

Venezuela y Estados Unidos han mantenido tirantes relaciones en los últimos años, signadas por acusaciones mutuas y por el retiro de embajadores.

En tanto que Caracas y Bogotá trabajan en normalizar sus relaciones luego de que en el 2010 el ex presidente Alvaro Uribe denunciara que líderes de las FARC y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) se refugiaban en Venezuela, con la complacencia del Gobierno de Chávez.

Venezuela no es un importante productor de drogas ilícitas, pero es usado como puente de tráfico de los estupefacientes producidos por vecinos como Colombia para su traslado hacia Centroamérica y Norteamérica, así como a países de Africa occidental, desde donde la mercancía es trasladada a Europa.