Caracas.  Venezuela celebra este martes el bicentenario de su independencia con el retorno sorpresivo al país del presidente Hugo Chávez tras una operación por cáncer en Cuba, pero el líder no participaría de manera plena en los festejos.

Con un desfile militar y celebraciones callejeras, Venezuela se prepara para su mayor fiesta en años, una que personalmente Chávez se ocupó de preparar por largo tiempo y que muchos creían que iba a ver desde el exterior.

El líder socialista de 56 años regresó el lunes por la madrugada a Venezuela en secreto, justo a tiempo para el bicentenario, después de tres semanas de convalecencia en La Habana que mantuvieron en ascuas al país miembro de la OPEP.

El presidente prometió vencer al cáncer que lo afecta, pero indicó que aún faltan tres etapas en la lucha contra la enfermedad.

Esto, junto a los consejos de sus doctores, podría limitar su participación el martes en las celebraciones, que lo habían inspirado a bautizar con el nombre "Bicentenario" a una cadena de supermercados y a otra de bancos expropiados.

"Sin duda está seriamente enfermo, y surgen importantes preguntas, pero su carisma, la base de gran parte de su apoyo, sigue intacto". Michael Shifter, analista del centro de estudios Inter-American Dialogue en Washington.

"Creo que mañana (5 de julio) no podré acompañarlos en los actos oficiales pero estaré aquí en el puesto de mando, porque nunca me he ido, siempre estaré con ustedes", dijo Chávez el lunes al llegar al país.

Aunque hasta ahora no han sido revelados detalles sobre la gravedad o el tipo de cáncer que sufre, Chávez se vio en el palacio presidencial delgado, con ojeras y la voz ronca.

La enfermedad regó incertidumbre entre los venezolanos, habituados a la energía de Chávez, sus maratónicos discursos, explosivas declaraciones y su estilo de gobierno de supervisar hasta el más mínimo detalle del país que desde hace más de 12 años se mueve a su ritmo.

Sobre todo cuando se podría generar un vacío político ante la falta de líderes para reemplazar temporalmente o suceder al carismático militar retirado.

"Tendrá que cumplir un régimen estricto de descanso, de recuperación plena. Pero eso no implica, repito, que va a disminuir las acciones del gobierno revolucionario", dijo el ministro de Relaciones Interiores y Justicia venezolano, Tareck El Aissami.

Su regreso fue un alivio para muchos de sus aliados que pensaban que el mandatario podría haberse quedado en Cuba por meses.

Aunque su aparición pública sirvió para apuntalar su popularidad y el ánimo de sus seguidores, sus palabras no consiguieron despejar todas las dudas.

"Si bien queda claro que el objetivo era reanimar sus cuadros y mantener unidad chavista, este discurso puede no calmar la incertidumbre", dijo el analista local Luis Vicente León.

Bajando el ritmo. El modelo socialista de Chávez se ha caracterizado por un marcado gasto social, nacionalizaciones de industrias desde el petróleo hasta el comercio, y de un crecimiento del aparato estatal.

Con esas jugadas se ha ganado el apoyo de los venezolanos más pobres, muchos de los cuales ahora pueden acceder a servicios médicos gratuitos y a educación. Pero también con sus expropiaciones y volátil carácter ha cosechado el rechazo de inversores y muchos empresarios.

"El regreso de Chávez fue lo mejor lo que nos pudo pasar, sin él no somos nada, sin él en el gobierno todos nos hundiríamos", dijo Mary Delgado, de 50 años, durante la manifestación de apoyo al mandatario en el palacio presidencial.

Los analistas aseguran que Chávez tenía que volver para demostrar que todavía está a cargo de Venezuela, después de semanas de gobernar a control remoto desde Cuba.

Pero ahora tendrá que tomarse las cosas con calma.

"Sin duda está seriamente enfermo, y surgen importantes preguntas, pero su carisma, la base de gran parte de su apoyo, sigue intacto", dijo a Reuters Michael Shifter, analista del centro de estudios Inter-American Dialogue en Washington.