Caracas. Los resultados de las elecciones del histórico domingo 26 de septiembre en Venezuela plantean un nuevo escenario político, en el cual el presidente Hugo Chávez y sus partidos han perdido su control absoluto sobre el legislativo.

También significa que la polarización, tan presente en el día a día del país, entra con fuerza a la Asamblea Nacional, donde desde hace cinco años no se escuchaba la voz de la oposición, debido a un boicot electoral hoy visto como un error histórico por algunos líderes políticos.

En este escenario de conflicto latente, desde ya está claro que el gobierno enfrentará trabas para llevar adelante una serie de reformas radicales "socialistas" hoy en el tintero y que según la oposición atentan contra la propiedad privada y las libertades económicas.

Aupada por este resultado, la oposición ya ha proferido sus gritos de guerra y promete dar la pela por las elecciones presidenciales de 2012.

En esto se ha alineado con Chávez en el aparato de salida, pues el presidente ya dijo en días pasados que está en campaña electoral como candidato a gobernar al menos hasta 2019.

La dificultad desde ya planteada para la coalición que forma la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) será elegir por consenso o primarias el candidato o la candidata que enfrentará a Chávez.

La polarización es evidente si se considera que con una histórica participación de electores de 66%, la MUD argumenta que obtuvo el 52% del voto popular.

El gobernador del estado Táchira, César Pérez Vivas, uno de los líderes regionales de la coalición afirmó que el modelo electoral del país "es tramposo, hecho al capricho e interés del Gobierno, que tiene más puestos en el parlamento aunque nosotros tenemos más votos".

Esa proporción de los favores del electorado estarán en un pulso cerrado en los próximos dos años, como dos contrincantes que se disputará el espacio político centímetro a centímetro, o más bien voto a voto.

En el país se consolida un nuevo mapa de poderes, que se reflejará en la Asamblea, donde los bloques regionales volverán a la práctica tradicional de defender intereses de sus estados, por encima de las órdenes del poder central.

Esa perspectiva le dio a Táchira y a Zulia cinco y 12 diputados opositores, respectivamente.

El gobierno también afila el hacha de la guerra.

"Nosotros alcanzamos un importante resultado electoral, una lucha dura en esta batalla", dijo el dirigente del Psuv, Aristóbulo Istúriz, a sus seguidores, en un aguado acto de masas al frente del palacio de Miraflores, donde no hubo fiesta.

"No hemos alcanzando la meta de dos tercios. No fue posible, sin embargo hemos obtenido hasta ahora 95 diputados, una mayoría contundente una victoria de verdad contundente", insistió ante las caras largas que pedían la comparecencia de Chávez.

"Esto nos reafirma como la primera fuerza política de nuestro país. Hacemos un llamado a unirnos más que nunca y fortalecernos en una batalla que no termina, para ser una fuerza importante para continuar la lucha por el socialismo", dijo al cerrar su corto discurso con la arenga oficial que llama a la muerte como alternativa.

Tal como se esperaba, el gobierno arrasó en algunos de los estados más pobres y con escasa población, como Delta Amacuro cuya débil economía depende de las dádivas de los programas asistencialistas. O Barinas, donde es fama la fuerte presencia política de la familia presidencial.

Pero en otros fue evidente que las cosas no le salieron bien.

Como en Amazonas, donde tuvo que repartirse en partes iguales el cupo de tres diputados. En Aragua un estado dominado por la vida militar desde los tiempos de Juan Vicente Gómez, sacó cinco representantes, contra tres de la oposición.

En Anzoátegui, que depende de las actividades de Pdvsa y la industria petrolera, el liderazgo regional se derrumbó y el Psuv sacó solo uno, contra cinco opositores.

Miranda, un "clavo" en el zapato de Chávez desde los tiempos de la derrota de Diosdado Cabello a la gobernación, es el fiel reflejo de esta polarización. El populoso estado tiene seis diputados del Psuv y seis de la oposición.