Los candidatos a la presidencia de Venezuela, con el mandatario Hugo Chávez y el opositor Henrique Capriles Radonski como protagonistas, tendrán hasta la medianoche de este jueves para conquistar a la estrecha franja de electores que aún no decidieron su voto para el domingo 7 de octubre.

Más allá de a quién dan como ganador -casi todas son favorables a Chávez-, todos los sondeos muestran que aún queda una porción del electorado que no definió a quien dará su respaldo el primer domingo del mes próximo.

En esa pulseada, Chávez se jugará la chance de quedarse otros seis años en el Palacio de Miraflores y Capriles Radonski la dura meta de desalojar al mandatario, que lleva 14 años como jefe del Estado y perdió apenas dos elecciones en todo ese periodo.

Chávez estuvo este viernes en Monagas, este jueves en Miranda -de donde fue gobernador justamente su principal rival- y este domingo en Zulia, uno de los Estados más ricos del país y tradicionalmente opositor, en busca de fortalecer el llamado "voto duro" del oficialismo y de sumar más, para llegar a la "victoria perfecta" que promocionan sus afiches y que implica 10 millones de sufragios.

A Capriles Radonski, en tanto, le toca la aspiración de absorber a sectores desencantados del chavismo y penetrar en las capas bajas y medias-bajas, donde el mandatario pisa fuerte. Con esa idea estuvo este sábado en Trujillo y Guarico.

Pero la apuesta fuerte del candidato de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) está en el golpe de efecto que espera que signifique el acto de cierre de este domingo, con caravana y discurso sobre la emblemática avenida Bolívar de Caracas.

Al final de la campaña -que comenzó el 1 de julio- se llega sin el debate que el candidato de la MUD propuso varias veces y que Chávez rechazó siempre.

Quizás por eso parte de las discusiones se dio entre los encuestadores, que juegan su prestigio en sus vaticinios. La enorme mayoría da ganador con cierta comodidad al presidente, apenas unas pocas muestran un resultado apretado a favor de Chávez y únicamente dos apostaron a la victoria de la oposición.

En lo que queda hasta este jueves, el presidente repetirá los actos pequeños de los últimos meses, reforzará su presencia en los medios y tendrá seguramente un gran acto de cierre, cuyos detalles por ahora las autoridades del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) mantienen en secreto.

Los últimos días servirán también para que el oficialismo pula la estructura partidaria y aceite el operativo que puso en marcha hace varios meses, mientras que la MUD también debe cuidar los detalles de su esquema de testigos de mesa.

En el poder desde 1999 y ganador de dos reelecciones, para Chávez parte el desafío es sortear el desgaste que supone una gestión de 14 años y con qué base prometer más gestión para otro mandato de seis años.

Capriles Radonski juega, precisamente, con la idea de que Chávez ya no tenga nada qué ofertar al pueblo, y que es necesario "un nuevo tiempo" y que los votos "silenciosos" finalmente lo pondrán en el Palacio Miraflores. "Todo lo que he logrado ha sido con votos", destacó el ex gobernador de Miranda.

Parte de la pelea se juega en las redes sociales: desde hace algunos días, los conceptos de "endíaslavictoriaperfecta", impulsada por el oficialismo, y "hayuncamino", de la MUD, son hashtags, esto es, temas y palabras que están entre los más utilizados en la red Twitter.

Para la compulsa del 7 de octubre habrá 14.025 centros electorales, en los que se ubicarán 38.236 mesas, preparadas para recibir a los 18.903.143 venezolanos habilitados para votar. Cada uno tendrá 6 minutos para estar frente a la máquina, elegir su candidato, firmar y dejar su huella ante las autoridades.

Además de Chávez y Capriles Radonski, compiten -con nulas chances- el sindicalista Orlando Chirinos, por Socialismo y Libertad; la empresaria María Bolívar, por el Partido Democrático Unidos por la Paz; la educadora Reina Sequera, por Poder Laboral; el ingeniero Luis Reyes, por la Organización Renovadora Auténtica; y Yoel Acosta Chirinos, ex compañero de armas de Chávez, por Vanguardia Bicentenaria Republicana.