Caracas. La oposición venezolana aceptó este domingo la invitación a un diálogo nacional que le hizo el presidente Hugo Chávez, pero mostró recelo debido a que iniciativas similares fracasaron en el pasado.

Chávez se mostró, este sábado durante su rendición de cuentas anual, conciliador con la oposición, que volvía a la Asamblea Nacional tras cinco años de ausencia, y pidió "no perder esta nueva oportunidad".

La nueva Asamblea, de 165 miembros, tiene a 98 diputados afines al líder izquierdista, 65 opositores y dos que no pertenecen a ninguno de los dos bandos, lo que no le permite pasar leyes fácilmente como sucedió con el anterior parlamento que le otorgó plenos poderes en diciembre.

Desde el 5 de enero que se instaló la Asamblea se han dado una serie de enfrentamientos y acusaciones entre la oposición y el oficialismo, ante lo cual Chávez invitó a las dos partes a sembrar "la semilla del diálogo, de la concordia".

Su invitación fue recibida con un temeroso optimismo de la oposición, que destaca que no es la primera vez que el líder de la nación petrolera llama al diálogo, iniciativa que no llega a concretarse en un país ampliamente polarizado entre los que siguen y no a Chávez.

"El diálogo no puede quedarse en palabras (...) tenemos a un presidente que está 364 días del año dándole guamazos (golpes) a los medios, iglesias, ONG, otros países, peleando con todo el mundo y en la presentación de su balance nos dice por un día que quiere diálogo", dijo Julio Borges diputado por el opositor Primero Justicia.

"Le tomamos la palabra al Presidente y vamos a recordarle todos los días ese llamado al diálogo, que no se quede en habladera, que se tenga una agenda completa", añadió.

Como señal de buena voluntad, Chávez prometió este sábado devolver en mayo una ley que le permitía gobernar mediante decretos hasta junio del 2012, pocos meses antes de las elecciones presidenciales.

Tiempos de paz. Fernando Soto Rojas, un aliado de Chávez que preside la Asamblea Nacional, cree que el actual momento político del país permite que oposición y oficialismo "establezcan un diálogo y convivan en paz".

"Creo que en la Venezuela bolivariana de hoy perfectamente podemos coexistir todos los venezolanos y venezolanas, y ese es mi llamamiento", enfatizó.

Dijo que el oficialismo debe hacer un esfuerzo para convencer al otro sector del pueblo "que no simpatiza con el actual proceso de cambios".

Andrés Velásquez, del opositor Causa R, reconoció que sentarse a una mesa de diálogo "requiere apertura democrática" y se mostró dispuesto a trabajar para que la invitación de Chávez se pueda concretar.

"Destacamos la promesa de diálogo, que no es la primera vez que la hace (...) muchas veces la ha repetido y no se ha cumplido (...) esperemos que efectivamente la promesa de diálogo hoy se puede concretar".

El llamado al diálogo es parte de una serie de gestos que ha realizado Chávez, como expropiación de viviendas para defender a la clase media, que los analistas ven como un plan para conseguir la reelección en el 2012.

Chávez, que dice encabezar una revolución socialista y tiene una gran base de apoyo en las clases populares, busca seducir a sectores de la clase media y alta para descontar la ventaja electoral que ha ido perdiendo fuerza.