La oposición buscó durante años una fórmula certera para realizar unas primarias que unificaran su atomizado panorama partidista para hacer frente al gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que, con Chávez a la cabeza, se ha impuesto en la gran mayoría de elecciones desde que el militar retirado de 57 años asumió en 1999.

Pero, la alta inflación, la alarmante inseguridad y el cáncer que le fue diagnosticado al mandatario el 2011 -y que asegura ya superó- harán de los comicios de octubre los más reñidos que Chávez haya tenido que enfrentar.

Según los últimos sondeos de enero, el mandatario cuenta con un 50% de intención de voto, mientras que el respaldo a un candidato opositor, aún sin rostro, sería de alrededor del 30%.

El domingo, Chávez evitó referirse directamente a las primarias, pero señaló que no se puede permitir "bajo ninguna circunstancia que Venezuela vuelva a perder su independencia".

El mandatario suele repetir en sus maratónicas apariciones televisivas que, de perder en octubre, los más necesitados perderían los subsidios que reciben y que le granjean una gran aceptación tras 13 años en el poder.

Asimismo, el ministro de Energía, Rafael Ramírez, dijo en la semana que si la oposición derrota a Chávez en octubre, tendría una agenda secreta para privatizar la industria petrolera.

Venezuela cuenta con la mayor reserva de crudo del mundo y en los últimos años ha aumentado sus envíos hacia China en detrimento de Estados Unidos, su mercado por excelencia.

Desde que llegó al poder, Chávez ha nacionalizado vastos sectores de la economía, incluidos millonarios proyectos petroleros que ahora controla la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

Alta participación. El alto número de votantes, cerca de un 16% del padrón electoral nacional, vislumbra un respaldo importante a Capriles para las presidenciales.

"Queremos felicitar a quienes participaron. Aún falta totalizar los votos del exterior, pero los porcentajes de participación superan cualquier elección nacional", dijo Teresa Albanes, presidenta de la Comisión Electoral de Primarias (CEP) de la MUD.

Para las elecciones primarias estaban convocados todos los venezolanos que militaran o no en un partido político, incluso en el extranjero.

En el país se instalaron unas 7.000 mesas electorales y sus organizadores reiteraron que los cuadernos de votación serán destruidos, en un intento por disminuir el miedo de quienes piensan que el sufragio podría no ser secreto.

La filtración de una lista de firmantes para convocar un referendo revocatorio en contra de Chávez entre el 2003 y el 2004 pesa en la mente de muchos venezolanos que han tenido problemas para encontrar empleo al ser considerados opositores.

Además de elegir a un candidato a la Presidencia de la República, los venezolanos también votarban por 64 precandidaturas para gobernaciones y 1.037 para alcaldías.

El proceso electoral de la oposición contó con el apoyo de la Guardia Nacional Bolivariana, que días atrás se declaró "chavista", y el apoyo técnico del estatal Consejo Nacional Electoral (CNE).