Caracas. El gobierno de Venezuela entregó el jueves una nota de protesta a Estados Unidos para condenar lo que consideró una "nueva injerencia" de un funcionario de Washington, quien expresó su preocupación por la detención de un político de oposición esta semana.

El canciller Nicolás Maduro se reunión con el embajador de Estados Unidos en Caracas, Patrick Duddy, para entregar la misiva "por la declaración pública emitida el 24 de marzo de 2010 por el funcionario norteamericano, Mark C. Toner, en relación a una decisión tomada por un tribunal venezolano".

Aunque Venezuela es uno de los principales suplidores de petróleo a Estados Unidos, las relaciones diplomáticas entre los dos países son tensas, pese a que el presidente Hugo Chávez esperaba mejoraran bajo la administración de Barack Obama.

El ministerio de Relaciones Exteriores dijo en un comunicado que Maduro protestó y condenó "una nueva injerencia de un funcionario estadounidense en asuntos internos de Venezuela".

Toner, portavoz interino del Departamento de Estado, manifestó su preocupación por el arresto del político opositor Oswaldo Alvarez Paz -ex gobernador del estado Zulia y ex candidato presidencial-, acusado de conspirar, difundir información falsa e instigar públicamente a delinquir.

El político, detenido desde el lunes, habló durante un programa de televisión de las presuntas "relaciones del régimen venezolano con estructuras que le sirven al narcotráfico, como las estructuras de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y otras que existen en el continente".

El gobierno dijo en su nota de protesta que "observa con desagrado y asombro cómo un funcionario del Departamento de Estado de los Estados Unidos, sin mediar razón de Derecho Internacional alguna, se permite calificar las acciones del Poder Judicial venezolano y emitir opiniones propias de un actor de la política interna de Venezuela".

Al mismo tiempo exigió el "cese inmediato de estas acciones intervencionistas, que, tanto nuestro gobierno, como los gobiernos de nuestro continente, han rechazado ampliamente".

La oposición denuncia que Chávez trata de silenciar a la disidencia a pocos meses de unas elecciones legislativas, en momentos en que su popularidad está golpeada por una severa crisis de electricidad y una profunda recesión económica.