Caracas. Los venezolanos acudían masivamente este domingo a las urnas para renovar el poder legislativo en una votación donde el socialista Hugo Chávez busca contener el avance de la oposición y relanzar su popularidad de cara a las presidenciales del 2012.

Las fuertes lluvias que sacudieron por varios días la nación caribeña dieron paso a una soleada jornada electoral, que inició al clásico toque de diana y los fuegos artificiales con los que los partidarios del mandatario llaman a los electores a sufragar desde la madrugada.

"Vine a votar temprano porque es mi deber como ciudadana y porque amo a mi país. Hoy veo más personas votando más temprano y eso es lo menor", dijo Sarina Lucena, de 42 años, tras sufragar en Coro, capital del occidental estado Falcón.

Aunque sondeos muestran una intención de voto dividida casi al 50%, el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) probablemente revalidará su mayoría en la Asamblea, favorecido por el controvertido sistema de asignación de escaños y su poderosa maquinaria de movilización electoral.

Pero la oposición, que lleva cinco años ausente del hemiciclo tras retirarse en bloque de los anteriores comicios, aspira a ganar al menos un tercio de los diputados -nivel que en teoría permite vetar reformas de amplio alcance- y demostrar que el poderío electoral del "chavismo" está en declive.

Los centros de votación se instalaron con pocos incidentes desde las 06.00 hora local y estarán abiertos hasta las 18.00 hora local (2230 GMT). El ente electoral prevé dar los primeros resultados unas dos horas después de que cierren las urnas.

El mandatario acudió a votar a media mañana manejando su propio carro venezolano-iraní rojo hasta el barrio 23 de Enero, uno de sus bastiones en el oeste de la capital, y se mostró satisfecho por el devenir del proceso comicial al que están convocados 17,5 millones de venezolanos.

"La participación a las 09.00 de la mañana estaba al nivel de las elecciones presidenciales de 2006, es decir, 70% y un poco más. Debe estar por allí", dijo el líder bolivariano, enfundado en una chaqueta con el tricolor de la bandera nacional y de la mano de uno de sus nietos.

Más Chávez o menos Chávez. Pese a que la elección es de diputados, Chávez fue el protagonista absoluto de la campaña, ofreciendo mítines, encabezando caravanas y dando directrices al partido para consolidar un triunfo que le permita acelerar y profundizar la transición hacia el socialismo.

Pero con su apoyo en niveles mínimos de varios años por la crisis económica, una alarmante inseguridad y constantes fallas en los servicios públicos, el mandatario necesita una victoria que fortalezca su conexión popular para arrancar la campaña por un nuevo mandato de seis años en 2012.

"Esta revolución hay que salvarla, no se puede perder, hay que votar con conciencia", dijo Aura Querales, una pensionada de 63 años que votaba en una parroquia humilde del oeste de Caracas vestida con una franela roja revolucionaria.

La oposición, que todavía carece de un líder o proyecto nacional que capitalice la frustración ciudadana espera que la propia ineficacia del gobierno y su creciente rigidez ideológica permita impulsar una alternativa tras once años de "revolución bolivariana".

"Hay que cambiar el país porque ya van once años y no se ve nada", dijo Alfredo Campillo, contador de 59 años, mientras buscaba su nombre en los listados para votar.

Sin embargo, pocos creen que el mandatario esté dispuesto a variar sus controvertidas reformas políticas y económicas, por lo que cualquiera que sea el resultado analistas prevén más nacionalizaciones, más controles a la empresa privada y más centralización del poder en el corto plazo.

"Aquí está en juego el futuro de Venezuela: la patria socialista o la no patria", dijo Chávez muy temprano el domingo en un contacto telefónico con la televisión estatal.

Atención internacional. La atención regional e internacional se volvió hacia los comicios venezolanos del domingo, los treceavos desde que el presidente Chávez llegó al poder en 1999.

La víspera, el líder cubano Fidel Castro, al que Chávez considera su padre ideológico, animó a los venezolanos a acudir masivamente a las urnas para respaldar la "revolución".

"Si yo fuera venezolano lucharía hasta lo imposible para convertir el 26 de septiembre en una gran victoria", dijo en una columna publicada en el sitio web www.cubadebate.cu.

Por su parte, la conocida opositora cubana Yoani Sánchez dijo a través de su cuenta Twitter que "se nota nerviosismo en el Gobierno de Cuba. Perder el cordón umbilical con Caracas le hace temer crisis peor que a la caída de la URSS".

En una entrevista publicada el domingo en la revista brasileña Veja, el presidente de Uruguay, José Mujica, dijo que considera "difícil" que su homólogo venezolano "pueda seguir" en el camino del socialismo.

Los analistas están divididos sobre cómo el resultado de la elección afectará a los bonos, que se recuperaron la última semana por la ausencia de violencia durante la campaña y tras quedarse al margen del apetito por el riesgo que generó un reciente repunte en otros papeles emergentes.

Una aplastante victoria oficialista daría estabilidad al escenario político e impulsaría los activos en el corto plazo, pero también aumentaría la cautela del mercado ante la posible radicalización del mandatario, factor clave para que la deuda venezolana sea vista como una de las más riesgosas del mundo.

Como Chávez descartó la posibilidad de entablar cualquier negociación política con sus enemigos, un resultado ajustado podría invitarlo a buscar formas de sortear las limitaciones legislativas, situación que podría generar tensiones internas y pondría en alerta a los inversores.