Beirut/Naciones Unidas. Países occidentales y árabes respondieron con indignación el domingo al veto por parte de Rusia y China a una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que habría instado al presidente sirio, Bashar al-Assad, a dejar el poder.

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, calificó el veto como una "farsa".

La votación se produjo un día después de que activistas dijeran que las fuerzas sirias habían bombardeado la ciudad de Homs, matando a más de 200 personas en la peor noche de derramamiento de sangre de la revuelta iniciada hace 11 meses.

Rusia dijo que la resolución era parcial y hubiera significado tomar partido en una guerra civil. Siria es un inusual aliado de Moscú en Oriente Medio, sede de una base naval rusa y cliente de sus armas. El veto de China se consideró que seguía el ejemplo de Rusia.

La embajadora de Washington en Naciones Unidas, Susan Rice, se declaró "disgustada" por los vetos de Rusia y China, y dijo que "cualquier nuevo derramamiento de sangre estará en sus manos".

El ministro británico de Relaciones Exteriores, William Hague, sostuvo que Moscú y Pekín habían dado la espalda al mundo árabe. El francés Alain Juppé dijo que "acarreaban una terrible responsabilidad ante los ojos del mundo y el pueblo sirio".

Los otros 13 miembros del Consejo de Seguridad votaron para respaldar la resolución, que habría "apoyado plenamente" un plan de la Liga Arabe por el que Assad debía ceder el poder, retirar las tropas de las ciudades y comenzar una transición a la democracia.

Las críticas occidentales se repitieron en Oriente Medio, donde potencias árabes como Arabia Saudita y Turquía, que no es árabe, se han vuelto decididamente contra Assad en los últimos meses.

"Desafortunadamente, ayer en la ONU, la lógica de la Guerra Fría continúa", dijo el ministro de Relaciones Exteriores turco, Ahmet Davutoglu. "Rusia y China no votaron basándose en la realidad existente, sino más bien por una actitud reflexiva contra Occidente", indicó.

El jefe de la Liga Arabe, Nabil Elaraby, dijo que el organismo todavía pretende conseguir apoyo para su plan. El veto "no niega que hay un claro apoyo internacional para las resoluciones de la Liga Arabe", dijo en un comunicado visto por Reuters.

El único miembro árabe del Consejo de Seguridad, Marruecos, expresó su "gran pesar y decepción" por el veto. El embajador Mohammed Lulichki dijo que los árabes no tenían intención de abandonar su plan.

Burhan Ghaliun, jefe de la oposición siria reunida en el Consejo Nacional Sirio, calificó el veto de Moscú y de Pekín como "una nueva licencia para matar de estas dos capitales para Bashar al-Assad y su régimen criminal, que ayer mató a 300 personas".

El CNS dijo que hacía a Moscú y Pekín "responsables de los crecientes actos de asesinatos y genocidio".

Un grupo de manifestantes tomó por asalto el domingo la embajada de Rusia en la capital de Libia, Trípoli, subiendo a la azotea y derribando la bandera. Unos hombres levantaron una pancarta que decía: "Los revolucionarios libios están dispuestos a luchar con sus hermanos en Siria".

Moscú dice que resolución era parcial. El embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, acusó a los que defendían la resolución de "instar a un cambio de régimen, empujar a la oposición hacia el poder y no frenar sus provocaciones y promover la lucha armada".

"Algunos miembros influyentes de la comunidad internacional, por desgracia incluyendo los que se sientan alrededor de esta mesa, han estado socavando la posibilidad de una solución política desde el mismo comienzo del proceso sirio", declaró.

Moscú enviará a su ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, a Damasco el martes.

Clinton se reunió el sábado con Lavrov antes de la votación, en lo que funcionarios estadounidenses calificaron de "enérgicas" conversaciones para tratar de convencer a Rusia de que retirara su veto. Dijo que había tenido la esperanza de llegar a un consenso.

Siria dice que está siendo víctima de Occidente y de vecinos hostiles que proporcionan cobertura diplomática a una insurgencia armada dirigida desde el extranjero.

El embajador sirio ante la ONU, Bashar Ja'afari, criticó la resolución y sus patrocinadores, que incluían a Arabia Saudita y otros siete Estados árabes, diciendo que los países "que impiden a las mujeres asistir a un partido de fútbol" no tenían derecho a predicar la democracia en Siria.

También negó que las fuerzas sirias mataran a cientos de civiles en Homs, afirmando que "ninguna persona sensata" lanzaría un ataque de este tipo la noche antes de que el Consejo de Seguridad se reuniera para hablar de su país.

La televisión estatal mostró el domingo imágenes en directo de Assad rezando con clérigos musulmanes y escuchando versos del Corán en una mezquita de Damasco con motivo del cumpleaños del profeta Mahoma.