Río de Janeiro. El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, calificó este viernes de "impensable" e "inviable" un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, como sugiere la oposición ante los escándalos de corrupción al interior del gobierno.

El funcionario dijo a la prensa que la solicitud es de sectores descontentos por la situación de la economía del país y los escándalos por supuesta corrupción en la empresa estatal más importante del país, Petróleo Brasileño Sociedad Anónima (Petrobras).

El integrante del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal aliado del gobierno, aseveró que un juicio político "supondría una ruptura del proceso institucional".

"Cuando un país pasa por dificultades, las supera y las resuelve, pero no piensa en esas hipótesis (de juicio político)", expresó.

El vicepresidente también se refirió a las protestas convocadas por la oposición para el próximo domingo 15 de marzo en todo el país, las cuales "son legítimas" y "saludables para la democracia", siempre y cuando se realicen en el marco de la ley.

La figura de juicio político está considerada en las leyes brasileñas y puede ser solicitada por cualquier ciudadano, misma que debe ser aprobada en su caso por la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

El presidente del órgano Legislativo también del partido político PMDB, Eduardo Cunha, ha dicho que "archivará de inmediato" cualquier iniciativa formulada en ese sentido.