Lima. El presidente peruano Ollanta Humala, quien goza de alta popularidad a tres meses de iniciada su gestión, podría encarar su primera crisis política mientras crecen las presiones sobre uno de sus vicepresidentes envuelto en un supuesto caso de tráfico de influencias.

El Congreso peruano ha solicitado explicaciones y la Fiscalía está a punto de iniciar una investigación del caso al segundo vicepresidente peruano Omar Chehade, un proceso que empañaría la credibilidad del gobierno de Humala.

De acuerdo a uno de los involucrados en el caso, Chehade, que también es legislador, se reunió con tres generales para pedir el uso de la policía en una intervención judicial contra una firma azucarera en favor de un grupo empresarial local.

Chehade descarta renuncia. El vicepresidente Chehade ha confirmado la reunión de hace más de una semana, pero negó que allí se tocara el tema de la empresa azucarera Andahuasi, cuyos actuales administradores tienen un litigio de propiedad con el grupo local Wong.

"En primer lugar yo tengo la conciencia tranquila, no tengo rabo de paja y por supuesto no he pensado en renunciar", se defendió el martes Chehade en entrevistas con medios locales.

"No ha habido (...) tráfico de influencias y lo digo ante la nación con absoluta seguridad, con la conciencia tranquila, con la conciencia limpia". Omar Chehade.

La renuncia o destitución de uno de los dos vicepresidentes peruanos no afectaría la función del Ejecutivo, pero sí dañaría la imagen Humala en momentos en que el gobierno ha iniciado una lucha contra la corrupción, la cual ha incluido una purga sin precedentes en la cúpula policial del país.

Uno de los oficiales removidos en la purga fue el general Guillermo Arteta, que se reunió con Chehade y que dice se rehusó al uso de la policía en el caso de la azucarera.

"Sí hubo esa reunión y se trató el caso de la familia Wong (...) y creí conveniente no aceptarlo", dijo Arteta.

El general experto en seguridad refirió que fue Chehade y su hermano que le pidieron el apoyo policial en la reunión realizada en un restaurante de moda en Lima.

"No ha habido (...) tráfico de influencias y lo digo ante la nación con absoluta seguridad, con la conciencia tranquila, con la conciencia limpia", dijo al respecto Chehade.

Vendeta. Chehade, quien investigó hace unos años casos de corrupción en el gobierno del ex presidente Alberto Fujimori, agregó que la denuncia "es una vendeta política" de parte del general.

Representantes de la familia Wong no respondieron de inmediato a pedidos de comentarios sobre el tema.

En tanto el presidente Humala apareció el martes en una procesión religiosa en Lima, pero no declaró a la prensa sobre el presunto tráfico de influencias de Chehade ni aprovechó la oportunidad para defenderlo públicamente.

Varios legisladores de oposición han pedido investigar al vicepresidente en el Congreso, pero el responsable de la Comisión de Etica del Parlamento dice que esperará las declaraciones de otro testigo sobre el tema de la azucarera.

"No hay razón para solicitar una renuncia por simples sospechas, por una metida de pata o un error político de reunirse en lugar del despacho en un restaurante, a menos que se pruebe, si se prueba, absolutamente tendría que pedírselo", dijo a Reuters el jefe de la comisión Humberto Lay.

"Podría haber testimonio de otros de los generales que estuvieron allí (...). Esto comenzaría tener mucho más peso en la acusación, eso ya cambiaría el panorama", añadió.