Beirut. Las fuerzas sirias mataron a decenas de personas cerca de una mezquita en la ciudad de Idlib, dijeron el martes activistas de la oposición, mientras los rebeldes causaron la muerte de al menos 10 soldados en una emboscada en la misma zona, en el foco más reciente de la represión del gobierno.

Imágenes de video mostraron los cuerpos ensangrentados de varios hombres no identificados, tirados en el piso de la mezquita. Una voz que explicaba las imágenes dijo que era imposible moverse debido a los intensos bombardeos.

Desertores del Ejército realizaron una emboscada en un puesto de control en la ciudad norteña de Idlib, matando a al menos 10 soldados, mientras los rebeldes mataron a 12 miembros de las fuerzas leales al presidente Bashar al-Assad en la sureña ciudad de Deraa, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña.

También se reportaron combates en Deir al-Zor, en el este del país, y en Homs, la tercera ciudad más grande de Siria, en medio de una revuelta de casi un año contra Assad que parece cada vez más una guerra civil.

En declaraciones realizadas después de reunirse con los opositores de Assad en Turquía, el enviado de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan, dijo que esperaba escuchar el martes la respuesta de Siria a las "propuestas concretas" que había hecho para poner fin a la escalada de violencia.

El Parlamento sirio dijo que Assad, quien ha prometido reformas, había ordenado elecciones legislativas para el 7 de mayo. Estas se celebrarían bajo una nueva Constitución, aprobada en un referendo el mes pasado que la oposición y sus aliados occidentales y árabes calificaron como una farsa.

A pesar de la creciente presión internacional, Assad tiene aliados importantes, sobre todo Irán. Y las potencias mundiales mantuvieron su desacuerdo sobre cómo hacer frente a la crisis, con Rusia y China apoyando al líder sirio.

Mientras un creciente número de refugiados busca escapar de los enfrentamientos, el grupo Human Rights Watch dijo que las fuerzas sirias están colocando minas terrestres cerca de las fronteras con Líbano y Turquía, sobre rutas usadas por familias para huir de la violencia.

La provincia de Idlib limita con Turquía y ha sido un foco de los choques entre las fuerzas del Gobierno y el Ejército de Siria Libre, que se ha comprometido a derrocar a Assad.

Un activista en la ciudad de Idlib, hablando por teléfono, dijo que las fuerzas de seguridad mataron a 11 personas que trataban de salir de la zona hace dos días y las abandonaron en la mezquita de al-Bilal.

Más cadáveres fueron llevados a la mezquita el lunes, pero cuando los habitantes fueron a inspeccionar los cuerpos, también fueron atacados, elevando la cifra de muertos por encima de los 50, dijo el activista.

Otro activista contactado por Reuters confirmó las muertes.

"En total, unas 45 personas fueron masacradas", dijo el hombre, que como muchos en Siria sólo dio su primer nombre, Mahoma, por temor a represalias.

Activistas dijeron que los cuerpos de otras seis personas fueron encontrados en la cercana aldea de Maarat Shureen.

Los informes procedentes de Siria no pueden ser verificados de manera independiente ya que las autoridades niegan el acceso a grupos de derechos humanos y periodistas.

Espera de Annan. Tras las reuniones con Assad el fin de semana en Damasco, el ex secretario general de la ONU Annan mantuvo conversaciones en Ankara con el Consejo Nacional de Siria (SNC, por su sigla en inglés), un grupo rebelde opositor a Assad y cuyos líderes residen en el extranjero.

"Espero tener hoy (martes) noticias de las autoridades sirias, ya que les dejé algunas propuestas concretas para que consideraran", dijo Annan en una conferencia de prensa.

"Una vez que reciba su respuesta sabremos cómo reaccionar", agregó.

Annan no ha revelado cuáles son sus propuestas, pero una fuente diplomática dijo que el enviado de la ONU le había dicho a Assad que quería un cese inmediato de las hostilidades, el acceso humanitario a las zonas de conflicto y un diálogo político.

El líder del SNC, Burhan Ghalioun, dijo que el objetivo seguía siendo hallar una solución política y diplomática, de lo contrario los gobiernos extranjeros cumplirán la promesa de suministrar armas a las fuerzas rebeldes.

Arabia Saudita y Qatar, países musulmanes sunitas, han instado a enviar armas para ayudar en la lucha contra Assad, quien es miembro de la secta minoritaria alauita y es aliado de Irán, que es chií.

Siria se encuentra en una posición central, fronteriza con Turquía, Jordania, Israel, Irak y Líbano. Su población de 23 millones de habitantes comprende una mezcla de religiones, sectas y grupos étnicos, y los analistas dicen que el conflicto podría desestabilizar toda la región.

Los rebeldes sólo tienen armas ligeras y el Ejército ha utilizado en varias ocasiones tanques, morteros y artillería, y ha bombardeado periódicamente las zonas edificadas, al parecer de manera indiscriminada.

Más de 8.000 personas han muerto en el levantamiento, incluyendo muchas mujeres y niños, dijo el lunes Nassir Abdulaziz Al-Nasser, presidente de la Asamblea General de la ONU.

El gobierno sirio sostiene que más de 2.000 policías y soldados del Ejército han muerto en manos de "grupos terroristas armados", culpando del conflicto a una interferencia extranjera.