Madrid. Violencia en Latinoamérica hacia la mujer se está convirtiendo en una verdadera pandemia, a la que no se responde con la misma celeridad y energía que al combate del crimen organizado.

Durante las jornadas iberoamericanas que se realizaron en Madrid, la relatora de la ONU sobre la Violencia contra la Mujer, Rashida Manjoo, advirtió sobre el aumento de asesinatos de mujeres y niñas El Salvador, Guatemala y Honduras, que se fundamental en una cultura de odio contra las mujeres y en el fracaso de los sistemas judiciales.

Rashida Manjoo denunció: “¿por qué los hombres emplean la violencia contra las mujeres? Porque pueden".

Por su parte, el delegado del gobierno español para la violencia de género, Miguel Llorente, consideró que “sorprende que la respuesta no sea igual de importante que en otros casos de violencia, como por ejemplo el terrorismo".

En el caso de El Salvador, la violencia contra las mujeres ha aumentado 197% en la última década, convirtiéndose así en el país que tiene la tasa de femicidios más alta del mundo, informó El País.

Guatemala ocupa un poco honroso tercer lugar en tasa de asesinatos contra las mujeres. 5.300 fallecieron por causas violentas entre 2001 y 2010. Y aunque el país aprobó en 2008 una ley contra el femicidio, la cifra ha aumentado 400% en los últimos años.

Honduras sigue sus pasos, pues entre 2003 y 2010 murieron 1.464 mujeres.

Y los expertos en Madrid advierten que la situación es especialmente en el caso de las mujeres indígenas, quienes enfrentar una “revictimización”.

Rashida Manjoo puntualizó que “el feminicidio nunca va a ser homogéneo. La clave está en darlo a conocer". Ello en un contexto donde la palabra impunidad era repetida entre los expertos a la hora de abordar esta problemática.

Un caso inédito se registró en diciembre de 2009 cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró al Estado mexicano culpable de violentar el derecho a la vida, la integridad y la libertad personal, entre otros delitos, por el caso de tres jóvenes asesinadas en Ciudad Juárez en 2001.

La sentencia fue que México debía investigar con perspectiva de género a los culpables, y a las autoridades que permitieron la impunidad se les exigió una disculpa pública ante las familias de las víctimas y la ciudadanía. Además se ordenó una reparación económica a las víctimas, modificaciones legales y la creación de una base de datos de desaparecidas.

Sin embargo, México ha cumplido sólo con sus obligaciones a corto plazo. Eso sí, se ha comprometido a cumplirlos completamente.

El problema es que Ciudad Juárez sigue siendo un lugar donde las mujeres enfrentan el miedo. El abogado español, Emilio Ginés, dijo que desde 2010 ha habido 309 nuevos casos de desapariciones y muertes de mujeres en el lugar.

Pero si bien la violencia en México tiene mucho efecto mediático, el país ocupa el puesto decimosexto de delitos violentos. Son El Salvador, Venezuela (tercer lugar) y Colombia (cuarto lugar) los que enfrentan más este delito.