Puerto Príncipe. Numerosos centros de votación no empezaron a operar a tiempo este domingo en la capital de Haití, mientras el país caribeño celebraba unos comicios generales marcados por la confusión entre los votantes, una epidemia de cólera y tensiones políticas.

Los haitianos acudieron a las urnas para escoger a un nuevo presidente, Parlamento y un tercio del Senado que deberán guiar la recuperación del empobrecido país caribeño, luego un devastador terremoto en enero que dejó más de 250.000 muertos.

En la secundaria Alexandre Petion en Puerto Príncipe, funcionarios electorales seguían arreglando los escritorios y urnas media hora después de que las votaciones abrieran oficialmente a las 6.00 hora local (1100 GMT).

Las listas de votantes y papeletas todavía no llegaban, señalaron los trabajadores.

En otro centro de la ciudad, sin electricidad y resguardado por soldados de paz de Naciones Unidas, junto al campamento de sobrevivientes Champs de Mars, funcionarios electorales usaban sus teléfonos móviles para iluminar mientras preparaban el centro en la penumbra matutina.

Mucho después de la hora oficial de apertura, un pequeño grupo de jóvenes electores esperaba pacientemente afuera, sobrepasados ampliamente por funcionarios electorales, observadores de partidos y soldados de la ONU.

"Quise venir y votar porque quería un cambio, un cambio que ayude a las personas", dijo un votante que esperaba en el lugar, Cherenfant Descius, quien trabaja como constructor.

Hubo reportes de otros centros que no pudieron abrir a tiempo, en un mal inicio de las elecciones que la comunidad internacional espera lleven a un gobierno estable y legítimo capaz de administrar los miles de millones de dólares de ayuda para la reconstrucción.

Frustración. Representando el apoyo mundial, los fuerzas de paz de cascos azules de la ONU ayudan a la policía de Haití a proteger los más de 11.000 locales de votación establecidos en escuelas, cabañas de madera prefabricadas e incluso tiendas en los repletos campamentos de sobrevivientes del terremoto.

Había indicios de que algunos votantes comenzaban a sentirse frustrados.

En el campamento La Pista, que alberga más de 50.000 sobrevivientes del terremoto, Harold Clerg se quejaba de que él y varios otros no habían podido recoger las nuevas tarjetas de identificación nacional para votar.

"Ellos (el gobierno) están gastando un montón de dinero en campañas y en aviones (que lanzan panfletos) y vivimos en la basura, en la miseria, en el hambre", dijo.

Pero mientras aumentan las tensiones políticas, y la reconstrucción después del devastador terremoto de enero parece paralizada por el avance de una epidemia de cólera, muchos temen que una elección turbulenta pueda profundizar el caos en Haití.

La violencia esporádica, contando emboscadas a caravanas de campaña, tiroteos y ataques de alborotadores contra soldados de paz nepaleses a los que algunos haitianos acusan de llevar el cólera, han dejado varios muertos en los meses previos a los comicios.