Dublín. Los votantes irlandeses respaldaron por amplia mayoría el matrimonio entre personas del mismo sexo en un referendo histórico que marcó un dramático cambio social en el país tradicionalmente católico, dijeron el sábado ministros del Gobierno y opositores a la medida.

No se esperan resultados finales sino hasta las 1600 GMT, pero ministros de Gobierno estimaban que Irlanda se convirtió en el primer país en adoptar el matrimonio entre personas del mismo sexo a través del voto popular, por un margen de dos a uno, a sólo dos décadas de despenalizar la homosexualidad.

Con más de un tercio de los resultados, las 17 zonas de votación que ya habían declarado sus resultados de un total de 43 respaldaron el matrimonio homosexual.

Los partidarios del "Sí" se abrazaron, lloraron, gritaron vítores y sacudieron banderas con el arcoiris mientras veían la entrega de los resultados en vivo en una gran pantalla fuera de Dublin Castle.

Una senadora lesbiana le propuso matrimonio a su pareja en vivo por televisión.

"Esto realmente ha tocado un fibra en Irlanda", dijo el ministro de Igualdad, Aodhán Ó Riordáin a Reuters en el principal centro de recuento en Dublín.

"Es un mensaje muy fuerte a cualquier joven LGBT (lesbiana, gay, bisexual y transexual) en Irlanda y a cualquier joven LGBT en el mundo", agregó.

El ministro de Salud, Leo Varadkar -que reveló que era gay en una entrevista radiofónica en enero-, afirmó que el referendo se asemeja a una "revolución social".

Después de que expatriados irlandeses volvieron a casa para votar, el nivel de participación podría ser el más alto en un referendo irlandés en décadas.

"Este es un gran letrero de la gente de Irlanda al resto del mundo, diciendo que este es el camino adelante", comentó David Norris, que comenzó a hacer campaña por los derechos de los homosexuales a fines de la década de 1970.

La propuesta fue apoyada por todos los partidos políticos, por grandes empleadores y celebridades, quienes esperaban que marcara una transformación de un país que ha sido considerado por mucho tiempo como uno de los más conservadores de Europa occidental.

Sólo un tercio del país apoyó la despenalización del sexo gay para hombres mayores de 17 años en 1993, según una encuesta realizada en esa época.

La iglesia católica, cuyo dominio de la política irlandesa se derrumbó tras una serie escándalos de abusos sexuales contra menores en la década de 1990, todavía enseña que la homosexualidad es un pecado, pero limitó su campaña por el "No" a sermones para sus fieles.