Una declaración de Óscar Naranjo, plenipotenciario del gobierno en los diálogos de La Habana, reabrió el debate cada vez más maduro sobre el servicio militar obligatorio. El general retirado dijo que en un escenario de construcción de paz se iba a necesitar del voluntariado social de los jóvenes para que contribuyeran a la reconciliación desde el trabajo comunitario con víctimas y desmovilizados. La declaración fue entendida por algunos como un guiño a la propuesta de que los bachilleres presten un servicio social en vez del servicio militar obligatorio. Aunque el ministro para el Posconflicto negó esta interpretación y sostuvo que su propuesta no sustituye el servicio militar, un grupo de congresistas y organizaciones objetoras de conciencia siguen trabajando en una iniciativa legislativa para materializar la idea del servicio social obligatorio y el servicio militar voluntario.

“Los colombianos estamos llamados a un voluntariado social por la paz, desde cualquiera de los roles que desempeña en la sociedad. Es necesario que desde ya empecemos a crear condiciones para la paz”, expresó Naranjo. No pocas personas recordaron la promesa del presidente Santos en campaña de eliminar el servicio militar obligatorio para que los jóvenes no vayan a la guerra sino que trabajen por la paz. Pero Naranjo niega que sus palabras estuvieran dirigidas en ese sentido. “Lo que estoy diciendo es que la paz va a necesitar de un voluntariado social para que se trabaje en los territorios. Hay organizaciones que me han manifestado su interés. Pero nada tiene que ver con el servicio militar obligatorio. Vamos a necesitar promotores de paz, de eso estoy hablando”, enfatizó el uniformado en retiro.

Sin embargo, por más aclaraciones que Naranjo ha hecho, sus palabras le dieron un nuevo impulso a una propuesta que organizaciones objetoras de conciencia y un grupo de congresistas de las comisiones de Paz de Cámara y Senado vienen trabajando de tiempo atrás. Se trata de un proyecto legislativo para modificar el servicio militar obligatorio, permitiendo que quienes no tienen vocación para la guerra presten un servicio social en actividades civiles, que puedan ir desde la construcción de obras de infraestructura hasta pedagogía para la paz y promoción de valores para la reconciliación con víctimas y desmovilizados. Esto permitiría, además de contar con brigadas de voluntarios, incrementar el profesionalismo de la Fuerza Pública, pues sólo llegarían a ella jóvenes con vocación militar.

La propuesta ha ganado apoyo político. Por ejemplo, el senador y presidente de Cambio Radical, Carlos Fernando Galán, sostuvo que estaría interesado en promover una iniciativa de esa naturaleza y explicó que en el Congreso ya hay varios proyectos sobre el tema, como el del senador Jimmy Chamorro, para evitar las llamadas batidas del Ejército. Galán fue enfático en que, aunque no ha discutido la propuesta con el gobierno, es un debate en el que está dispuesto a participar y que en el marco del posconflicto tendría un apoyo importante. “Necesitamos profesionalizar la Fuerza Pública, reorientarla a otras tareas, y yo sí creo que el proceso de paz nos plantea nuevos retos y posibilidades que tienen que ser revisados. Uno de esos temas es el servicio militar. Este año van a prestar el servicio casi 100.000 jóvenes, que en unos años podrían estar ayudando en labores agrarias o educativas”, dijo Galán.

Por su parte, el senador Iván Cepeda, del Polo Democrático, y la representante Ángela María Robledo, de la Alianza Verde, quienes hacen parte de las comisiones de Paz respectivas, afirmaron que desde hace un tiempo están dando forma a un proyecto de ley construido desde las organizaciones sociales y objetoras de conciencia para permitir el servicio social como alternativa al servicio militar obligatorio. “Es una propuesta que hemos hecho desde hace tiempo y que se basa en un servicio social para la paz. Estamos discutiendo los alcances y sus metas, pero ya hemos avanzado en una solicitud para que haya una audiencia pública convocada por las comisiones de paz”, precisó Cepeda. Y la representante Robledo complementó: “Hemos estado trabajando y ya tenemos casi listo un proyecto de ley. El año pasado dejamos programada una audiencia que debe realizarse después de Semana Santa. Además, en las reuniones que hemos tenido con el general Naranjo le preguntamos sobre el tema, y dijo que estaba de acuerdo. Hay que recordar que esa es una promesa de campaña del presidente. Y quiero dejar claro que el ejercicio lo han hecho organizaciones de la sociedad civil. Vamos a insistir desde las comisiones de paz en la urgencia de impulsar el proyecto decididamente”.

La Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia (Acooc), quienes han construido y posicionado alternativas sociales, económicas y jurídicas al reclutamiento de jóvenes por parte de los actores armados, buscarán en la legislatura que empieza a mediados de año un doliente político para el proyecto de ley que tienen: una iniciativa que han trabajado junto con organizaciones de mujeres y que reglamenta la objeción de conciencia al servicio militar sin abrir la ventana para que por ese camino se pueda objetar conciencia a prestar los derechos reproductivos de las mujeres a abortar en las tres causales previstas.

Por ahora, la idea también tiene receptor en el Partido de la U. Su presidente y senador, Roy Barreras, afirmó que “los jóvenes pueden hacer una gran variedad de actividades enfocadas al tejido social, educación, pedagogía para la paz. Hay muchas tareas pendientes y la idea es que quien tenga objeción de conciencia respecto al servicio militar tenga la opción del servicio social”. Todo indica que la idea de que el servicio militar obligatorio sea reemplazado por uno social tiene hoy muchos impulsores en el Capitolio Nacional. Esto después de seis años del fallo de la Corte Constitucional que les ordenó reglamentar la objeción de conciencia y luego de que se han hundido más de ocho proyectos de ley entre trámites y negligencia parlamentaria. Ahora, queda claro que en el gobierno, en especial en algunos sectores castrenses, la iniciativa no es vista con buenos ojos. Como quien dice, el debate, prematuro para unos, oportuno para otros, ya está en el ruedo y continuará sumando voces a favor y en contra.

Santos insiste en papel de generales en la paz. “¿En qué idioma tengo que repetir que los generales Mora y Naranjo siguen de plenipotenciarios y que estarán en La Habana en el próximo ciclo?”, dijo ayer el presidente Juan Manuel Santos a través de su cuenta en la red social Twitter.

El mensaje del jefe de Estado llegó luego de que columnistas y militares retirados cuestionaran al gobierno, a través de diversos medios de comunicación, por pedirle a los generales en retiro y negociadores, Jorge Enrique Mora Rangel y Óscar Naranjo, que no asistieran al ciclo 34 de las negociaciones con las FARC y en cambio acompañaran a Santos por distintos batallones para explicar a la tropa los alcances de lo pactado hasta ahora en Cuba.

Mientras los militares de la reserva sostienen que es un “castigo” a Mora por sus supuestas posiciones contrarias a lo acordado con la guerrilla, el general ha dicho que sigue comprometido integralmente con el buen curso de la mesa de diálogo.