Bogotá. En un editorial publicado este viernes, el diario The Washington Post afirma que el presidente de Colombia, Álvaro Uribe "está profundamente frustrado por el apoyo continuo de Venezuela a las FARC y la inacción de la comunidad internacional de pedir cuentas" por ello al presidente venezolano, Hugo Chávez.

El diario criticó especialmente a Estados Unidos y Brasil, al primero por ser demasiado "tibio" en su respuesta y al segundo por ser demasiado "permisivo" con Chávez.

En opinión del Post, el mandatario saliente de Colombia se sintió obligado, antes de abandonar el 7 de agosto el poder, a "hacer un último esfuerzo para llamar la atención de un problema que, si ocurriese en Oriente Medio seguramente estaría ante el Consejo de Seguridad de la ONU".

Es por eso que acudió el pasado día 22 a la Organización de Estados Americanos (OEA) para denunciar la presunta presencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en territorio venezolano, afirma el Post.

El que Venezuela respalde a un movimiento terrorista de un país vecino "no es cuestionable" desde, al menos, 2008, cuando Colombia recuperó ordenadores de un campamento de las FARC en Ecuador que contenía "amplio material del apoyo político y material del señor Chávez" a esa guerrilla, señala el diario washingtoniano.

Las pruebas que presentó la semana pasada el embajador colombiano Luis Alfonso Hoyos en una sesión extraordinaria de la OEA incluían información de inteligencia "más reciente y más detallada", con mapas y coordenadas precisas de varios de los 86 campamentos y 1.500 guerrilleros que decía estaban en Venezuela, argumenta el Post.

Sin embargo, "el señor Chávez respondió con una bravuconería predecible" al romper las relaciones con Colombia y "amenazar (no por primera vez) con suspender las exportaciones de petróleo a EE.UU.", destaca el periódico.

"Una nueva crisis con Colombia beneficia probablemente al caudillo, que está desesperado por distraer la atención de una economía en declive y una violencia cada vez mayor" en su país, dijo el Post.

No obstante, la pregunta que sigue estando en el aire es la de si otras democracias apoyarán a Colombia en su lucha contra "esa flagrante violación de la ley internacional”, agrega.

Por ejemplo, la postura estadounidense suele ser "tibia" y también en este caso el Departamento de Estado, que ha incluido a las FARC en la categoría de organización terrorista extranjera, dijo que las pruebas de Colombia eran convincentes, pero se limitó a respaldar la necesidad de una investigación internacional transparente, se lamenta el Post.

Como contraste, el Post cita al candidato presidencial brasileño José Serra, que ha dicho que es "innegable que Chávez está dando refugio a las FARC”, de acuerdo con el periódico.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha sido "uno de los mayores defensores" de Chávez y uno de los más "permisivos”, critica el diario.

"Si se retirase ese apoyo, el señor Chávez tendría que reconsiderar su alianza" con los terroristas, concluye el Post, mirando al futuro y a las elecciones de octubre en Brasil.