Bogotá. Colombia advirtió en octubre del 2009 a Estados Unidos sobre la aparente intención de ciudadanos cubanos de obtener la ciudadanía del país sudamericano para realizar operaciones encubiertas de inteligencia para La Habana, reveló el martes WikiLeaks.

De acuerdo con el documento, el primero con origen en Colombia que se divulga, un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores alertó de la situación al entonces embajador de Estados Unidos en Bogotá, William Brownfield, quien luego la reportó a Washington.

El funcionario colombiano planteó "la hipótesis de que algunos cubanos tendrían el deseo de escapar del régimen, mientras que otros podrían estar utilizando una identidad colombiana como una cubierta para las operaciones de la inteligencia cubana".

Cuba es un cercano aliado del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Chávez mantuvo unas tensas y conflictivas relaciones con el ex presidente colombiano Alvaro Uribe, cuyo gobierno hizo denuncias sobre el apoyo de Venezuela a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y al más pequeño Ejército de Liberación Nacional (ELN), algo que el mandatario venezolano negó.

Pero el documento no planteó ninguna relación entre las posibles labores de inteligencia de Cuba y Venezuela.

En el documento, rotulado como "sensible", el jefe de la oficina de pasaportes del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, Mauricio Acero, también denunció intenciones de ciudadanos sirios, jordanos, palestinos y venezolanos de obtener fraudulentamente la ciudadanía colombiana.

Después de la publicación de unos 250.000 documentos con información clasificada reportada por embajadas de Estados Unidos en todo el mundo al Departamento de Estado, Washington anunció un aumento de la seguridad para impedir filtraciones de su cuerpo diplomático.

Estados Unidos condenó lo que calificó como "acción imprudente y peligrosa" de WikiLeaks de divulgar informes diplomáticos clasificados, y aseguró que podría poner vidas en peligro y dañar relaciones con países amigos.

Colombia lamentó el lunes la filtración de documentos diplomáticos de Estados Unidos y se solidarizó con el gobierno del presidente Barack Obama por lo que consideró "un enorme riesgo para la seguridad del pueblo estadounidense y de sus funcionarios".