Bogotá. El año que comenzaba prometía ser muy movido en materia política. Corría enero de 2006 y la atención del país estaba centrada en dos procesos electorales: la contienda presidencial y la elección del Congreso de la república. Sucede cada cuatro años, pero 2006 tenía de especial que sobre los partidos y sus candidatos en las listas al legislativo pesaba la espada de Damocles de la parapolítica.

La temporada de elecciones estaba en su apogeo, “con todos los lados jugando fuertemente y mostrando ninguna señal de rendirse”, como lo reseñó el embajador William B. Wood en un cable del 23 de enero.

El embajador hizo un ‘barrido’ de los hechos que a su juicio eran los más relevantes por esos días, como que los partidos uribistas habían expulsado al menos cinco candidatos de sus listas por aparentes vínculos paramilitares y hasta la denuncia que hizo el entonces presidente del partido de la U, Juan Manuel Santos contra el candidato liberal Rafael Pardo, por sus presuntos nexos con las Farc.

Posteriormente el propio Presidente de la República se disculparía con Pardo.

En una inusual rueda de prensa conjunta el 17 de Enero, Juan Manuel Santos y German Vargas Lleras, lideres respectivos del Partido de la U y de Cambio Radical, anunciaron que habían removido de su lista legislativa a cinco candidatos que participaban en las elecciones del polo del Congreso de Marzo: tres candidatos del Partido de la U (Dieb Maloof y Luis Eduardo Vives del Magdalena y Habib Merheg de Risaralda;) y dos del Cambio Radical (Jorge Castro y Jorge Caballero, ambos del Magdalena).

Inmediatamente después de la rueda de prensa conjunta, el senador Mario Uribe dijo que su partido “Colombia Democrática” ya había recibido a Merheg en sus huestes y aun no había escuchado de peticiones para los otros candidatos despedidos pero consideraría recibirlos. El cable dice que el hoy condenado expresidente del Senado de la República fue forzado a retractarse a las pocas horas, tras el anuncio de la Presidencia de la República hiciera un llamado a los partidos que lo respaldaban a que no aceptaran los expulsados.

Dos días después el presidente César Gaviria le dijo a la embajada que Santos y Vargas Lleras se apresuraron a hacer el anuncio de las expulsiones temiendo que el Partido Liberal denunciara los nexos de esos parlamentarios, especialmente los del Magdalena y de hecho le confirmó al embajador Wood que iba a hacer el mencionado anuncio.

Gaviria se había convertido en la piedra en el zapato para la campaña uribista, especialmente en lo que a la denuncia de apoyo de los paramilitares a algunos sus allegados se trataba. “Los paras están en las listas uribistas y el presidente Uribe no ha salido hasta ahora a rechazar públicamente esos apoyos", había dicho el ex presidente por esos días a El Espectador.

Sin embargo le dejó ver a la embajada su satisfacción de que el presidente rechazara en sus partidos a los expulsados, aunque una vez más criticó que el anuncio se hubiese hecho a través del vocero presidencial y no él directamente, lo que a su juicio habría tenido un mayor impacto.

El expresidente, fortalecido por esos días por sus denuncias y por su posición frente a lo que él mismo llamó "una mentira perversa” contra Pardo, le dijo a la embajada que había situaciones peores que las del Magdalena y que esperaba más expulsiones de los listados uribistas, especialmente de apoyos provenientes de Córdoba.

En medio de la conversación le tocó el turno al primo del presidente Mario Uribe EScobar, de quien el expresidente afirmó que su lista “está llena de narcos y paramilitares; es una lista de la mafia”, para luego cuestionar, una vez más la actitud del presidente Uribe y anticipar que los liberales destaparían nuevos escándalos en los siguientes días.

La embajada comenta que Gaviria tuvo que enfrentar los mismos problemas en su partido y debió expulsar al Senador Liberal Vicente Blel Saad (señalado en casos de narcotráfico) de la lista al Senado del Partido Liberal.

Gaviria le contó a la embajada que no había recibido llamadas de protesta de otros liberales por haber expulsado a Blel y aseguró no conocer que miembros de sus listas tuvieran vínculos con paramilitares pero se comprometió a removerlos de éstas si se llegaba a conocer algún dato al respecto.

El embajador termina el cable advirtiendo que se avecinaba una temporada “dura” en materia política en el país y citó un comentario del asesor presidencial Fabio Echeverry, quien añadió que además de duras iba a ser negativa.

En octubre de 2007 el senador Mario Uribe Escobar renunció a su curul en el Senado tras el llamamiento a indagatoria por parte de la Corte Suprema de Justicia. En febrero pasado la Corte Suprrma lo condenó a siete años y seis meses de prisión, como autor del delito de concierto para promover grupos armados al margen de la ley.

Para la fecha de su renuncia Álvaro García Romero y Miguel De la Espriella, elegidos para el Senado en el segundo y tercer puestos de la lista de ese partido, estaban en prisión.

En febrero de 2010 la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia condenó a 40 años de prisión al ex senador de Sucre, Álvaro García Romero, por el delito de concierto para delinquir agravado y por su responsabilidad en la masacre de Macayepo (Bolívar).

Miguel de la Espriella fue condenado por el delito de concierto para delinquir, por haber asistido y firmado a la polémica reunión de Ralito, que convocó y presidió el extraditado jefe paramilitar Salvatore Mancuso y recuperó su libertad en diciembre de 2008.