Sana. Un acuerdo para una transición pacífica del poder en Yemen podría darse pronto y estaría basado en una oferta del presidente Ali Abdullah Saleh de renunciar a finales de año, dijo el ministro de Relaciones Exteriores Abubakr al-Qirbi.

Pero más tarde, la cadena de televisión Al Arabiya citó a Saleh diciendo que mientras él estaba preparado para su salida "con respeto", no parecía inminente un acuerdo, ya que sus opositores han endurecido sus demandas.

Yemen, un país empobrecido y con tribus divididas que se ha convertido en una base de un brazo de Al Qaeda, ha sufrido turbulencias desde enero, cuando el ejemplo de las revoluciones de Túnez y Egipto puso en marcha manifestaciones populares para terminar con el gobierno autoritario de 32 años de Saleh.

"Espero que sea hoy, antes que mañana", dijo a Reuters en una entrevista Qirbi, quien se desempeña como ministro interino de Relaciones Exteriores, y agregó que el marco de tiempo de una transferencia del poder de Saleh podría ser negociado.

Saleh, quien supervisó la unificación de 1990 del norte y el sur de Yemen y emergió victorioso de una guerra civil cuatro años después, dijo el sábado a las tribus en Saná que "trabajaría para evitar baños de sangre usando todos los medios posibles".

El viernes había dicho que estaba dispuesto a renunciar al poder para evitar más derramamiento de sangre, pero sólo a lo que llamó "manos seguras" tras semanas de manifestaciones en las calles exigiendo su renuncia.

"El presidente Saleh está dispuesto a evaluar todas las posibilidades, siempre que haya compromisos realmente muy serios de JMP (oposición) a venir e iniciar un dialogo serio entre ellos y el partido gobernante", dijo Qirbi.

Pero un líder de la oposición planteó sus dudas sobre la perspectiva de un acuerdo rápido y un diplomático en Saná advirtió que era demasiado pronto para hablar de un resultado.

Las conversaciones han estado en marcha en dos vías para discutir los detalles de un acuerdo de transición pacífica del poder en el Estado de la Península Arábiga, que es sede de un brazo resurgente de Al Qaeda, dijeron fuentes políticas yemeníes.

Qirbi dijo que el principal partido de la oposición en Yemen sostendría negociaciones con el movimiento gobernante el sábado. Las discusiones se centran en el marco de tiempo de una transición, entre otros asuntos.

"Creo que el período de tiempo es algo que puede ser negociado. No debería ser un obstáculo para alcanzar un acuerdo", indicó.

"Creo que las cosas están muy cerca si la intención real es verdaderamente alcanzar un acuerdo. Pero si hay partidos que quieren obstruirlo entonces por supuesto uno no puede predecir", aseveró.

Fuentes políticas de Yemen han señalado que se han llevado a cabo conversaciones con la ayuda de mediadores occidentales. Estas han incluido una reunión entre el presidente y el prominente general Ali Mohsen, en las que han discutido su futuro.

Una fuente cercana a Mohsen, quien ha puesto su influencia detrás de los manifestantes, señaló que él y Saleh han pensado un acuerdo en donde ambos dejen el país, llevándose a sus hijos y familiares para dejar así el camino libre para un Gobierno civil de transición.

Yemen depende de rutas marítimas clave y comparte fronteras con Arabia Saudita, el mayor productor de crudo a nivel mundial.

Ya en otras ocasiones Yemen se ha visto al borde de la desintegración. Los chiítas del norte a menudo toman las armas en contra de Saleh y los sureños sueñan con tener un Estado independiente.

Sin un claro sucesor de Saleh a la vista y con conflictos en el norte y sur del país, la nación de 23 millones de habitantes enfrenta el riesgo de una ruptura, sumada a la pobreza, la escasez de agua y las reducidas reservas de crudo.